El insondable sentido del honor y misticismo de los antiguos guerreros mexicanos, los de las órdenes Águila y Tigre, rebasa la comprensión actual de lo posible. Nadie se explica por qué en las filas castrenses se reproduce la sumisión y ciega obediencia a quienes, entorchados y civiles, están llevando a México hacia la barbarie y el salvajismo.
Las escuelas superiores de guerra en México inculcan las grandes tradiciones. Entre la oficialidad ilustrada y la tropa de mando existe un gran malestar hacia los abyectos. Hacia los que han hecho posible que la proliferación del asesinato, la corrupción, los altos índices de criminalidad y la miseria extendida afecte a más de 100 millones de nacionales con hambre y sin esperanzas.
Máxime cuando se visita el gran Calmecac del monolito de Malinalco, sede de la antigua universidad de la guerra azteca. Donde se graduaban con honores Águilas y Tigres, el símbolo ancestral del pundonor, la disciplina y la capacidad guerrera de los mexicanos. Poco se sabe sobre ese lugar emblemático que define el parteaguas de la nación.

Los autoritarismos creen en el
salvador unipersonal de los pueblos

Los tlacuilos virreinales que descifraron sus códigos lo hicieron presionados por Felipe Neri, aquel jesuita que, por aplicarlos apresuradamente en su cantada conquista de “los japonés”, acabó crucificado de cabeza en el puerto de Nagoya, por 20 ninjas que destrozaron un ejército colonial de cientos de engañados por el llamado “San Felipe de Jesús”.
Así como los desnortados tlacuilos interpretaron al revés los códices castrenses ancestrales, los religiosos occidentales han seguido el mismo camino al traducir los contenidos de los libros básicos de la tradición filosófica milenaria. En la base de todos los autoritarismos se encuentra la creencia en el salvador unipersonal de los pueblos. Una mentira redonda.
Desde la creación de la tabla esmeralda egipcia, por la cual Akhenatón, el faraón, derivó todo el culto hacia el Sol, y desde luego a su persona en 3100 aC, esta conducta influyó los posteriores contenidos de la Cábala hebrea, el Bhagavad-Gita hindú, el Libro de los Vedas, escrito en prácrito devanagari, el I Ching chino… y el Calendario Azteca.
La interpretación posterior de que todos los contenidos religiosos dependían para su aplicación de dirigentes unipersonales ha constituido el gran embuste de la ideología universal. Es absolutamente dañina y contagiosa. Ha sido la plataforma de autoritarios, fascistas, déspotas, dictadores e iluminados. Una caterva de empoderados que jamás han entendido de dónde deriva su poder.

Gobernantes como Peña, que jamás
se han asomado a un solo libro

El sustento ideológico ha jugado un papel básico. El Estado, la obra superior de la cultura, ha decantado por obra y gracia de los tlacuilos habilitados en todas latitudes, en un aparato al servicio de mendaces y oportunistas. De gentuza que involuntariamente ha sido beneficiada por una tradición mal interpretada por quienes manipulan a su antojo.
En otras religiones que han reproducido su propio y original pensamiento milenario, esto no existe. Los santos no existen, las imágenes tampoco. La creencia en una divinidad universal, cósmica que los unifica, se traduce en una autoridad eclesiástica y civil colegiada, jamás unipersonal, arbitraria y caprichosa.
En contraste, la tradición masónica y templaria, sostén de las claques millonarias europeas, ha difundido a pie juntillas el concepto de un solo guía, donde el guía, el designado como líder todo abarcante e infalible, no sabe nunca cuál es su apoyo conceptual ni real. Imagínese usted qué entiendan los gobernantes cómo Peña Nieto que jamás se han asomado a un solo libro.

Conquistadores, palurdos infectados de autoritarismo y destrucción

Las profecías mayas, influidas por esta corriente de traducción traidora, anunciaron la destrucción de todo lo existente, por medio de su llorona Cihuacóatl. Los aztecas interpretaron la piedra del Sol, un compendio filosófico que contenía el Nahui y el Ollin, el espacio y el tiempo, en una adoración personal hacia Moctezuma Xocoyotzin, el acojonado.
Xocoyotzin se erigió en emperador y sacerdote supremo, a pesar de ser hermano del valeroso Cuitláhuac, y aprovechándose de la muerte de los grandes asesores Tlacaelel y Ahuizotl. El enorme Tlacaelel quería hacer cambios para evitar la conquista. El cobarde emperador interpretó la destrucción del imperio por una pésima lectura de los pronósticos.
Miró equivocadamente uno de los ocho presagios mayas en los ojos de una ave desconocida donde creyó ver el desembarco de seres de dos cabezas que acompañaban el regreso de Quetzalcóatl en su viaje a la tierra… patrañas para justificar se carácter melancólico y supersticioso. Después de entregar el poder a Cortés, murió apedreado por su propio pueblo.

 

México, capital de racistas, antiinmigrantes, populistas, demagogos

Contra una tradición milenaria del poder religioso y civil colectivo, se impuso el autoritarismo de los guías personales infalibles, traídos de las tradiciones europeas que ya se habían encargado de perpetuar el fracaso. Se entronizaron los blandengues.‎ Se hizo público que debían mandar los dueños de las armas y del dinero.
Gracias a su imagen de país despedazado por una secta de descastados, México es hoy capital político de racistas, antiinmigrantes, populistas, demagogos de derecha y gobernantes imperiales esquizofrénicos e ignorantes. Si fuera otra su imagen, jamás hubiera decantado hacia el entreguismo inaudito de los tolucos y pachuquitas.
Ha sido obediente en masacrar a los migrantes centro y sudamericanos en su frontera sur, a cambio de nada. Solo del febril empeño porque los neorepublicanos fascistas y autoritarios le den su beneplácito a Videgaray, el sumiso y acojonado aprendiz de Canciller, el que dobla las agarraderas de la voluntad a Peña Nieto.

Seres providenciales que venían a “salvar a México”, lo destruyeron

La corrupción y el descrédito reflejados en las reformas estructurales han detenido cualquier avance, acrecentado la masacre de luchadores sociales, incrementado las desapariciones forzadas, feminicidios, ejecuciones extrajudiciales, expulsión de migrantes. Han hecho realidad la complicidad proterva con los narcotraficantes.‎ Han sido los ejecutores de la raza.
Los seres providenciales que venían a “salvar a México” y que, como sabían qué hacer, debían solucionar toda la violencia en 100 días, dicho por ellos mismos en campaña, acabaron destruyendo lo poco que teníamos como pueblo. Se convirtieron en feroces asesinos y en ladrones de pronóstico reservado, ampliamente juzgado por la opinión ciudadana.
‎Enseñaron muy pronto su perfil de gentuza protectora de los esbirros, loadores de los corruptos, quemadores de incienso a los depredadores, malinches en el peor sentido de la expresión… siempre genuflexos al extranjero.
Y confían ciegamente en el apoyo armado de un Ejército concebido para la paz y la conservación de la convivencia en armonía, como lo señala su plan DNIII E. Ahora el Ejército es caravana de los trasegadores, participa en la desaparición y muerte de estudiantes, ejecuta a los que no se caen con los moche$ oportunos para los mandarines de turno… es ya una vergüenza nacional, tan desacreditado como el llamado presidente.

Peña y Ejército: nos cayeron juntos todos los jinetes del Apocalipsis

‎La gran tradición militar mexicana se encuentra arrinconada, en manos de los obtusos, de una runfla de rateros inservibles e inexplicables. ¿Qué habremos hecho para que nos cayeran juntos todos los jinetes del Apocalipsis? ¿Usted qué haría?, pregunta el jefe de los obtusos desde Los Pinos.

Índice Flamígero: hace unos días, Miguel Ángel Oso…rio Chong farfulló que “las transformaciones nos van a servir para el hoy y para el mañana. Fue necesario dejar de escuchar cada año más y más cifras de pobreza. La estrategia de esta administración no es de corto plazo.” Y sobre tal es que don Miguel Ramírez escribe desde Torreón, Coahuila: “Enredadito el secretario de Gobernación. Si las transformaciones van a servir para hoy, quiere decir que la ‘estrategia’ busca efectos inmediatos. ‘Dejar de escuchar cada año más y más cifras de pobreza’ revela a un gobierno que no le importa el sufrimiento actual del pueblo. La intención ‑según Osorio Chong‑ de implementar una ‘estrategia’ que no es de corto plazo (¿por qué los políticos intentarán afirmar negando?) le recuerdo que un economista Jonh Maynard Keynes señaló: “A largo plazo todos estaremos muertos”. Ojalá Osorio Chong desenrede esta madeja a la que no se le encuentra, lógicamente, la punta.” + + + Tras una lamentable serie de vicisitudes que afectaron su salud, reaparecen en esta página don Alfredo Álvarez Barrón y su alter ego, el muy reconocido Poeta del Nopal, quienes nos regalan este feliz epigrama:

“Cruzó, con algo de suerte,
el Valle de las Calacas,
que tendenciosas, bellacas,
ya celebraban su muerte;
más hábil y menos fuerte,
esquivó a todas en hato
y con febril arrebato
gritó, en típico alarde:
montoneras y cobardes,
¡hay Poeta para rato!”

Y eso merece una celebración del tamaño del talento del colaborador del “Índice Político”, ¿no cree usted?

www.indicepolitico.com
[email protected]
@pacorodriguez

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