En un hecho inédito y como parte de un juego de fuerzas entre titanes, Carlos Slim, el dueño de América Móvil y más rico del país y segundo del mundo, ganó los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Río desde hace tres años, lo que se traduce en que ni Televisa ni TV Azteca pudieron transmitir para sus audiencias ese evento.
La opción para disfrutar de esa justa internacional deportiva son varias, desde la aplicación Claro Sports, la transmisión abierta de canales públicos estatales como son Canal 11 y 22, o bien los canales de paga como ESPN y Fox.
A decir de los expertos, ese desplazamiento del duopolio Televisa-Azteca en la transmisión de los juegos los benefició más que perjudicó,

pues en la última justa deportiva que cubrieron –la de Londres 2012– ambas empresas registraron avances mínimos en ingresos por publicidad; y por el contrario, costos extraordinarios por derechos de transmisión.

(Itzel Castañeda, El Financiero, 5 de agosto de 2016. http://www.elfinanciero.com.mx/empresas/tv-azteca-y-televisa-se-beneficiarian-sin-juegos-olimpicos-de-rio.html).

Sin duda, para analistas y para comentaristas, el tema se centra en la rentabilidad económica de esas corporaciones, pero poco se habla de los derechos de las audiencias, que a final de cuentas y de este conflicto que tiene ya un lustro, por decir lo menos, son los afectadas porque la señal que llega al último rincón del país ¿casualmente? es la de Televisa y luego la de TV Azteca. Situación que deja a muchas personas fuera del espectáculo deportivo que representan los Juegos Olímpicos. Las alternativas abiertas y públicas, que representan el Canal 11 y 22, tiene poco alcance en el país y no todo el territorio y habitantes pueden pagar televisión por cable.
La audiencia de este país, entonces, paga el duelo de esos megaempresarios y monopolios que en el afán de acaparar el mercado le importa poco qué quiere, necesita u opina la sociedad mexicana de sus ajustes de cuentas, que pasa por los temas como la relación Dish-Telmex, la retransmisión o must carry-must offer, derechos de autor y la autonomía del Instituto Federal de Telecomunicaciones y la ventaja de Dish y Sky frente a los cableros regionales (Jesús Romo, Animal Político, 11 de agosto de 2016. http://www.animalpolitico.com/2014/02/cuatro-claves-para-entender-el-conflicto-dish-telmex-televisa-y-tv-azteca/).
La Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión poco o nada hace frente a los derechos de las audiencias de forma real y competente. Su objetivo y razón de ser es la “administración” del espectro telecomunicacional, en eso es detallado a lo largo de sus artículos y secciones. Queda en letra muerta para el público, la sociedad, su custodia y su obligación de proteger contenidos y voz de usuarios.

La presente ley es de orden público y tiene por objeto regular el uso, aprovechamiento y explotación del espectro radioeléctrico, las redes públicas de telecomunicaciones, el acceso a la infraestructura activa y pasiva, los recursos orbitales, la comunicación vía satélite, la prestación de los servicios públicos de interés general de telecomunicaciones y radiodifusión, y la convergencia entre éstos, los derechos de los usuarios y las audiencias, y el proceso de competencia y libre concurrencia en estos sectores, para que contribuyan a los fines y al ejercicio de los derechos establecidos en los artículos sexto, séptimo, 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Este título primero, artículo primero, que se refiere al ámbito de aplicación de la ley y de la competencia de las autoridades, a pesar de que puntualiza que está dentro de sus funciones atender los derechos de usuarios y audiencias, poco o nada hace pues en la sección tres, relativo al tema, establece que los concesionarios son los que deben crear la figura de defensorías, dejando a la discrecionalidad de los medios su independencia, su funcionamiento y alcance. No hay, pues, responsabilidad en los concesionarios, depende de su “buen criterio”. Por supuesto no hay sanción o intervención oficial, institucional, para temas y casos específicos:

Los concesionarios que presten servicio de radiodifusión deberán contar con una defensoría de audiencia, que podrá ser del mismo concesionario, conjunta entre varios concesionarios o a través de organismos de representación. El defensor de la audiencia será el responsable de recibir, documentar, procesar y dar seguimiento a las observaciones, quejas, sugerencias, peticiones o señalamientos de las personas que componen la audiencia.

En resumen, los derechos de las audiencias en esa ley existen enunciativamente pero no les atiende, favorece y mucho menos escucha. Letra muerta ante una sociedad sin voz ni voto. Tema para repensar y actuar.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.