La última Victoria

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Alejandro galindo

La relación de Abdul con la reina Victoria fue tan controvertida que al morir la monarca, en 1901, lo borraron de la historia. La Corona ordenó la quema de hasta la última letra consagrada en las cartas que alguna vez intercambiaron.

Tan apasionado resulta el amor que merece ser anulado del registro histórico, ¿tan vergonzoso es? Tuvieron que pasar 100 años, o más, para que las cenizas de aquellas cartas, que reflejaran el sentimiento más puro entre la reina Victoria y su asistente y educador Abdul Karim hicieran uso de la cláusula de toda verdad, salir invariablemente a la luz.
En esa empresa tuvo clara incidencia la visita que hiciera en 2013 la periodista Shrabani Basu, quien tuvo todos los sentidos abiertos para escuchar los gritos silenciados en los muros del Palacio de aquella paz victoriana y darles voz en su libro Victoria y Abdul: la verdadera historia del confidente más cercano de la reina, fundamento de la trama cinematográfica de Stephen Frears: Victoria y Abdul (2017).
Ni el fuego pudo quedarse con un secreto tan grande. Y es imperativo apreciar el trabajo periodístico de Basu y el eco magistral de Frears al secundarla en la pantalla grande para subsanar una deuda con la historia y con el legado del segundo reinado más extenso en la historia británica, con 63 años, siete meses y dos días, apenas superado por su tataranieta y actual jefa de Estado Isabel II.
Victoria y Abdul (2017), historia y documento hecho materia fílmica, representa el eslabón perdido en el recuerdo de la también llamada Abuela de Europa, luego de que en 2009, Jean-Marc Vallée y Martin Scorsese revivieran a la monarca en The young Victoria, para rescatar el primer capítulo de su vida regente, al convertirse en prisionera de su propia corona y la pérdida de su gran amor, Alberto.
La de 2009 cumple con retratar la primera victoria de Victoria: demostrar, pese a su juventud, que tiene la fuerza para soportar sobre sus hombros el peso del imperio, cuando su único aliado le es arrebatado por un atentado mortal. Ocho años después, Stephen Frears alista el cierre, con bases de una investigación exhaustiva por los últimos años de la emperatriz de la India, la última victoria de Victoria, rebelarse a las reglas de la corte, aferrarse a su relación con Abdul, en quien encuentra consuelo y en quien logra verse no como un símbolo nacional sin personalidad.
De la formidable actriz Emily Blunt a la multipremiada Judi Dench, quien da vida a la agonía victoriana, con guiños muy sensibles de su calidad humana, de una mujer de más de 80 años que encuentra una esperanza para marcharse con una sonrisa que supera las arrugas del tiempo, una abuela caprichosa que se queda dormida en la comida oficial, una viejita cascarrabias que reniega de su obesidad mórbida, pero que está segura de sus pasos, de sus recuerdos y amores.

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