El viernes 25 de mayo, el maestro Adolfo Pontigo Loyola, rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), fijó la posición institucional acerca de algunos señalamientos sobre el supuesto uso de recursos para la campaña electoral; el rector puntualizó que no hace caso de acusaciones sin fundamento, “además de acusaciones que persiguen otros fondos; simple y sencillamente me parece fuera de contexto y fuera de lugar”. Esa voz no es solo absurda y mentirosa, sino que la universidad de Hidalgo, una frondosa institución, atiende la inteligencia a través de la inteligencia, frente a la intolerancia y fobias educa en la diversidad, la tolerancia, en el diálogo permanente entre filosofía y literatura, historia y política, artes y ciencias sociales, ciencia y desarrollo. Por nuestra universidad transita la ilustración racional de la conciencia, la igualdad democrática de derechos, la opción por el debate público. Esa institución realiza lo que Goethe indicó como la obra que todo hombre emprende consigo mismo: la de “despojarse de la índole confusa por medio de la cultura”, alcanzar el rigor y calidad intelectual a través del dominio de la razón. Ese es el fondo del problema educativo: la formación del hombre para dignificarlo mediante la virtud intelectual. A esa tarea dedica su mayor esfuerzo y compromiso la Autónoma de Hidalgo; lo expresa claramente el hecho de que esa casa de estudios haya sido elegida, junto a otras cuatro, entre más de 240 universidades que conforman la ANUIES, para reflexionar sobre el proceso electoral del ya cercano primero de julio. Lo anterior, expresa los sueños universitarios, su vigor radiante, su indeclinable entusiasmo y su vital inteligencia. Desde las voces universitarias surge el yo rebelde, que desafía, argumenta, reflexiona, propone; con esa lucidez, estudiantes de la universidad invitaron a los partidos políticos y sus candidatos a expresar sus plataformas y opiniones sobre diversos temas, ellos son parte del reclamo ciudadano que exige que el diálogo sea permanente y propositivo; nuestros compañeros universitarios están convencidos de que si en el centro del debate público estuvieran las plataformas públicas y no los dimes y diretes, así como las descalificaciones mutuas, quizá a lo largo y ancho del proceso electoral México podría descubrir cuáles son sus retos, rezagos y eventualmente las propuestas para superarlos o atenderlos. La universidad de Hidalgo ha suscrito el compromiso frente a la sociedad de ser la casa del pensamiento donde las ideas de igualdad, tolerancia, diálogo, libertad aviven las corrientes pensantes que la habitan. Ese es el rostro del desarrollo, la educación de excelencia y la equidad social que día a día construye esa institución.
Frente a las tentaciones autoritarias de quien impulsan una agenda regresiva, la universidad de Hidalgo, con erudición defiende una declaración de principios nutrida en las ideas, la inteligencia, la libertad dialogante, la razón, la pluralidad, la diversidad ideológica y civilidad ética, como también en la transparencia y rendición de cuentas. En estos momentos de exacerbada intolerancia y autoritarismo, defender la autonomía universitaria es de gran importancia para el desarrollo estatal y nacional, solo baste decir que la universidad de Hidalgo genera más del 60 por ciento de la investigación que se realiza en el estado. Nuestra institución mira al futuro para transformar el pensamiento caracterizado, hoy, por la incertidumbre y profundos reajustes en la economía, la política, la educación y la ciencia. El diálogo que vive la universidad es el puente que nos une con el mundo de las ideas, con los universitarios, con la historia colectiva de los hombres, de la sociedad.

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