El jueves 21 de mayo se dio a conocer el fallo unánime del Poder Judicial de la Federación (PJF), organismo que con su fallo inatacable, ordenó la entrega inmediata de los fondos universitarios. Con esa decisión el PJF confirma su compromiso con la transparencia, la legalidad; su postura es expresión de civilidad política que celebra la defensa de la autonomía universitaria; de eso habla esta decisión: el respeto por la ley es el camino hacia la solvencia ética. El Poder Judicial, al decidir también se mira, se reconoce. Las decisiones no son gratuitas, se miran y miran al otro; los magistrados exigen cumpliendo con el respeto de la ley, ese es su compromiso vital. Con su fallo reconocen que la convicción más profunda de la Universidad de Hidalgo es la legalidad. El PJ pone en evidencia varios aspectos esenciales: La Autónoma de Hidalgo es una universidad confiable para los ciudadanos. Es una institución de promesas y compromisos cumplidos: lo acreditan hechos como: ser evaluada por organismos internacionales (Times Higher Education; QS Stars; Premio Internacional OX)) como la cuarta mejor del país y estar ubicada entre las mil mejores del mundo. Los universitarios saben que el camino a la excelencia académica es la investigación, por esa razón, la actual administración rectoral y el Patronato Universitario están concluyendo una obra extraordinaria: la torre de posgrado, que albergará a 6 mil investigadores, la investigación es el corazón del espíritu universitario. La universidad nueva ha nacido, lo expresa la universidad de Hidalgo, institución que encarna la transformación posible, la cultura de la razón; una universidad que recupera a Heráclito “no comprendo cómo la realidad, discrepando de sí misma, concuerda consigo misma: armonía de lo antagónico como el arco y la flecha” Una universidad dialéctica, dialogante, plural, que construye sus acuerdos a partir de sus disensos. La de Hidalgo es una universidad donde prevalece la voluntad de convivencia, diálogo y de civilidad. Instituciones como la UAEH son patrimonio y garantía de la democracia; disminuir las instituciones es disminuir la democracia, en el respeto y la madurez política, la lógica debe ser exactamente la contraria: fortalecer las instituciones. La universidad es una institución fundamental para garantizar la autonomía, la independencia ideológica, la cultura, la investigación y la defensa de la libertad; desde ella y con ella surgen los sujetos sociales, los organismos de la sociedad civil dedicados al estudio y solución de los problemas nacionales. Por las razones anteriores y varias más, el Poder Judicial, reconoce con su decisión, a la universidad hidalguense como la instancia que garantiza la libertad de pensamiento, su defensa por la cultura del respeto hacia el Estado de derecho.

El conocimiento que vive, crece y madura a lo largo y ancho del cuerpo universitario abre posibilidades inéditas para la gobernanza, la transparencia, la rendición de cuentas, la gestión de iniciativas científicas y culturales. La gran fortaleza de la universidad hidalguense es su capacidad para recoger todas las voces, sus expectativas, añoranzas y esperanzas; ser ese tribunal que incluye a todos, que les garantiza la movilidad social, ser el vehículo de la meritocracia. La de Hidalgo es una universidad que se ha reinventado, que sabe respetar y dialogar con sus críticos.

En esta titánica tarea universitaria ha estado presente el pensamiento vital y creativo de Gerardo Sosa; su capacidad para imaginar, transformarse y transformar. Su lucidez intelectual y compromiso universitario ayuda a entender cómo su vitalidad contribuyó a desatar y liberar la energía universitaria. La universidad vive la dialéctica de su transformación donde solo el hombre que se transforma puede transformar; solo el espíritu rebelde y provocador puede conmover el pensamiento, conmocionar los dogmas, enfrentar el establishment. “Lo que tenemos aquí es la correlación absoluta de forma y contenido, es decir, la transformación recíproca de lo uno en lo otro” (Hegel). Todo esto reconoce el fallo del Poder Judicial de la Federación: una universidad conducida con el talento y la madurez intelectual del rector Adolfo Pontigo. Una universidad que hace realidad los sueños de los universitarios que la habitan. Nuestra universidad, un ente activo y propositivo que permanentemente genera y promueve el debate de una cultura donde la libertad se organiza y se mueve en torno a la democracia. Una universidad moderna, moderna por dentro, moderna en su cabeza, moderna en su corazón; capaz de criticarse a sí misma, de no dejarse engañar y siempre teniendo presentes las grandes metas axiológicas, los valores que se propone la sociedad: los valores de convivencia, de diálogo, de respeto hacia el otro, sobre todo en las soluciones concretas a los problemas. Esa es nuestra universidad que con pasión y razón discute y piensa su obra.

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