En el periodismo de injurias o basura, desinformativo, ese que se mueve a dos niveles: nacional e internacional. Donde el estar bien informado no es estar informado de todos los incidentes que ocurren a nivel nacional, por ejemplo. Estar bien informado es estar enterado de los hechos históricos (no solo de incidentes), que generan verdaderos estados de opinión. No pueden nunca generar estados de opinión ciudadana de profundidad, relevancia y trascendencia los accidentes de tránsito o crímenes variados si estos no se sitúan dentro de lo que se reseña en una palabra, concepto clave: el contexto. De ahí nace el criterio periodístico que se llama periodismo con o dentro del contexto. Es decir, el narrar un incidente con explicaciones sociales, económicas y políticas de la manera debida. Eso es hacer periodismo.
Los presentadores de noticia no son periodistas, aunque pareciera que hacen periodismo porque trabajan en un medio de divulgación masivo como la radio o la televisión. De ahí la abundancia en los tiempos que corren, gracias a proliferación de medios de comunicación, del seudoperiodismo o periodismo basura. La difusión de notas rojas, es decir, todo lo relacionado con hechos de sangre, las más y más fosas clandestinas (sin explicar en la nota cuantos años tienen ahí, entre otras cosas) o también la comisión de delitos contra seres humanos, la vida y la propiedad, saturan los medios de comunicación escritos, de radio y televisión, los cuales explotan la morbosidad, esa que no es otra cosa que reacciones mentales moralmente insanas o periodismo amarillista, de amplio consumo y poca razón, verdad y menos seso. Ese periodismo no está orientado a formar sino a desorientar, hoy por hoy casi se toma como entretenimiento, como un capítulo más de las series de EU “CSI” es decir, a distraer y desorientar al receptor de la nota y así evitar que piense en las otras más importantes y que son más complicadas por tener que verlas y analizarlas desde muchos ángulos. Es un periodismo no orientado a informar sino a desinformar. Es un periodismo no destinado a divulgar la verdad sino a ocultarla, pero haciendo daño a la verdad y por tanto a la sociedad, para poder manejarla. Por eso los periodistas insanos tienen poco vuelo y son portadores de gran desprestigio donde las democracias crecen y se fortalecen.
El periodismo basura se desarrolla principalmente en los países con democracias más inmaduras, que hacen que pululen los comentócratas, los que pretenden ser periodistas y solo andan por allí extendiendo la mano a los funcionarios públicos, a los empresarios y, en época de elecciones, a las y los candidatos. Contra ese tipo de periodismo inescrupuloso es el que se debe luchar porque es una práctica desinformativa, dañina y es corrupción también, queridos lectores no se imaginan cuántos de los que ven en la tele, los que se hacen pasar en la radio por críticos, y los que están en los medios escritos que según son los defensores de los más débiles, cuántos como por ejemplo, una señora a la que le pagaban un millón de dólares al año en su sección de radio en MVS, en esos y más grandes salarios están esos que se dicen defensores y poseedores de toda la verdad, ¡no se vale!. Y peor aún el periodista de tipo Proceso, el que extorsiona con decir mal o bien a cambio de pago.
La cosa es que, un invento del periodismo local enseñado por seudoperiodistas, los malos conductores de la prensa y todos los medios. A los que nunca se les enseñó la palabra clave en este oficio: dignidad. No se les enseñó o no aprendieron la palabra, también fundamental en el periodismo, la independencia. Lo peor es que así es a nivel nacional e internacional.
Las grandes cadenas noticiosas, principalmente de Estados Unidos, son los grandes conspiradores de la democracia con presentadores de noticias pagados por los grandes poderes económicos propietarios de los medios que actúan como incondicionales políticos. Hagamos y vamos a construir, pues, jóvenes periodistas, pero con un periodismo realmente democrático, no exento de riesgos desde luego, realizador de noticias verdaderas, que formen e informen, que sepan que cuando se ha escogido como profesión, como oficio, el manejo de la información, no olviden nunca esto: este trabajo ¡requiere y demanda honradez!

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