En Hidalgo, la población económicamente activa, hasta el primer trimestre de 2016, fue de un millón 207 mil 859 personas, según cifras de la Secretaría de Desarrollo Económico. De ese universo, un millón 161 mil 88 estuvieron ocupadas y solo 46 mil 771 se encontraron sin ninguna ocupación. De las personas ocupadas, casi 60 por ciento (675 mil 967 trabajadores) se dedicaron al sector servicios, 25.3 por ciento (294 mil 101) al sector industrial y 16.4 por ciento (190 mil 30) al sector agropecuario. Por otra parte, según el Inegi, en el primer trimestre de 2016, 32.7 por ciento de la población ocupada se dedicaba al sector informal. Estas cifras solo sirven para dimensionar cuál sería el alcance de la reingeniería que anunció el gobernador elector Omar Fayad Meneses para la estructura burocrática del poder ejecutivo estatal. Según Fayad, su objetivo es que, frente al complejo escenario económico que vive nuestro país, su gobierno buscará “hacer más con menos”, lo que podría interpretarse como un eventual recorte al personal que labora en la administración pública estatal y que se calcula en 14 mil plazas, según declaraciones del propio gobernador Francisco Olvera Ruiz. No obstante, la reingeniería tampoco implica necesariamente menos trabajadores en la nómina de gobierno; según Fayad, ese reordenamiento podría significar la creación de nuevas áreas con el propósito de replantear funciones y evitar la duplicidad de roles, lo que no significa tampoco incrementar el número de burócratas. Afortunadamente, Hidalgo hace mucho que dejó de ser una entidad cuya población viva de la nómina gubernamental. Como vimos en las cifras anteriormente expuestas, Hidalgo es un estado cuya población se dedica principalmente al sector servicios, después al industrial y por último al agropecuario. Es decir, tiene una estructura e incluso una vocación clara hacia los servicios, aunque con una estructura industrial ascendente y un sector primario que emplea a cerca de 200 mil trabajadores. Es decir, el anuncio de Fayad debe alarmar a los 14 mil trabajadores del gobierno estatal, pero a la mayoría de la población esa situación ni le va ni le viene. México e Hidalgo ya son economías más complejas y hace mucho que no dependen de los empleos que genera el sector gubernamental. De filón. José Luis Ordaz Ríos, candidato electo del Verde Ecologista en Omitlán, se va por la fácil: echarle la culpa a los magistrados del Tribunal Electoral de Hidalgo (TEH). Incluso, los responsabiliza “de cualquier conflicto social que suceda en el municipio” luego de que el pasado lunes decidieron anular la elección tras comprobarse su participación en un acto religioso. Pero la población en Omitlán, ni enterada. Hace su vida con normalidad. Dudamos seriamente que el alcalde electo tenga tal respaldo como para que estalle un “conflicto social”. El tiempo dirá.

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