La vida como “ilegal” en EU

394

ESMERALDA OSORIO PACHECO/Pachuca.- “Donde yo trabajo, los legales están de meseros, gerentes o encargados; mientras que los que no tenemos papeles estamos en la cocina, lavando platos y cocinando.”

Según el último estudio realizado en 2014 por Pew Research Center, los inmigrantes que no poseen documentos están concentrados principalmente en la construcción, con un 16 por ciento; seguido del sector restaurantero y de alimentos que concreta a 14 por ciento. Si bien, las labores domésticas, la agricultura y la industria textil son donde labora el mayor número de personas inmigrantes, es en la construcción y restaurantero donde más antigüedad generan.

“En total, llevo trabajando en la cocina como 14 años, la mayoría de nosotros, que somos seis indocumentados llevamos mínimo 10 años; la última salvadoreña que llegó lleva apenas uno”, expresó Leonardo Mancinas, un trabajador migrante que radica New Jersey.

Otras cifras de Migration Policy revelan que cerca de 60 por ciento de la población no autorizada ha estado en Estados Unidos por lo menos una década; de ella, se concentra principalmente en California, Texas, Florida, New York y New Jersey.

“Yo vivo en los suburbios, en mi edificio un aproximado de 60 por ciento de personas somos ilegales, hay de todas partes, de todos los países del sur de América e incluso hay africanos, pero los mexicanos nos buscamos”, Leonardo Mancinas.

Sin embargo, el ingreso de mexicanos sin documentos a Estados Unidos está decayendo, al igual que personas procedentes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Venezuela, Haití y países africanos.

“Puedo decir que todos lo que estamos aquí tuvimos suerte de que en nuestros tiempos no fuera tan difícil cruzar; y bueno, tanto yo como mis compañeros de trabajo estamos aquí por una única razón: somos el solvento para nuestras familias, todo para poder tener una mejor vida.”

El salario mínimo en Estados Unidos es de 7.25 dólares (USD) por hora, que al cambio serían 141.88 pesos mexicanos (precio del dólar del 25 de septiembre de 2019); mientras que en el país el sueldo mínimo por una jornada de ocho horas es de 176.72 para la zona de la frontera norte y de 102.68 para el resto de la República.

“Nos pagan en efectivo a los que somos ilegales y a los que sí tienen papeles o son gringos les dan en cheques. Yo soy subjefe de cocina, yo gano 750 dólares; el lavaplatos, que es el que menos gana, recibe 400; las ayudantes ganan 500 y la jefa de cocina, que lleva 20 años en el restaurante, gana mil 200 dólares, todos de manera semanal, y en una jornada de aproximadamente 12 horas, de los siete días de la semana podemos descansar uno, es opcional, eso sí conforme a los años que lleves vas subiendo de puesto, aquí no se puede exigir demás porque no tenemos papeles, nuestros patrones tienen registrado su negocio como negocio familiar, así cuando declaran sus impuestos son los nombres de sus hijos, hermanos y demás los que aparecen como empleados para que las autoridades americanas no sepan que tienen a ilegales trabajando”, explicó Leonardo Mancinas.

Las remesas que llegan a México desde EU tienen gran peso para la economía nacional, ya que funcionan como un protector inflacionario.

La entrada de ese dinero hace que algunos estados dependan de ello, por ejemplo Michoacán, que el 7 por ciento de su PIB total es solamente de remesas; le sigue Guerrero con 6.8 y Oaxaca con 5.6 puntos porcentuales, según datos de 2015 por El Economista.

En datos más recientes, en el primer semestre de 2019 el envío de remesas alcanzó un total de 16 mil 845 millones de dólares, una cifra histórica, de las cueles el 95 por ciento del total fueron mandadas desde Estados Unidos.

“Yo mando unos 300 dólares a la semana a México para el gasto familiar, ya si salen otros imprevistos o puedo mandar dinero para ahorrar lo hago, ya lo demás es para mis gastos personales por semana; de transporte son 100 dólares, de comida otros 100, eso porque casi siempre traigo comida del trabajo, y mi renta mensual es de 300 dólares.

“La vida aquí es cara, en total en el departamento vivimos tres mexicanos y un salvadoreño y cada uno pone sus 300 dólares.”

Actualmente, la migración a Estados Unidos, como se ha dicho antes, ha disminuido por las nuevas políticas en la materia impulsadas del presidente Donald Trump; sin embargo, el sueño americano sigue más vivo que nunca, pues basta con ver el flujo de personas que se ha disparado en el último año procedentes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Venezuela y otros países del sur de América, quienes esperan en la frontera de la unión americana.

Trump pretenden concretar el muro fronterizo en su administración, ello para evitar por completo el cruce ilegal de personas. Esa obra constaría de un trazo de unos 3 mil kilómetros de valla.

Comentarios