En tiempos de emergencia nacional, por la pandemia y la crisis económica, las mujeres somos ignoradas. No es suficiente que solo por ser mujeres en este siglo XXI estemos siendo asesinadas. No basta que las jóvenes de este país hayan levantado la voz y exigido terminar con esta ola de violencia y feminicidios. No importa que muchas mujeres organizadas en asociaciones, en universidades y en colectivos y aún en la prensa nacional, documentemos, divulguemos y hagamos conciencia de que esta situación adversa y en contra de las mujeres no es normal.

El Estado mexicano sigue siendo omiso frente a esta realidad y no conforme con negarla, en voz del gobernante presidencial en turno, y declarar que no es verdad que en estos meses de confinamiento social las mujeres hayan quedado expuestas a la violencia en casa y las denuncias al 911 se hayan incrementado, ha sacado una campaña contra la violencia intrafamiliar: Cuenta hasta 10.

¿Y los derechos de las mujeres a ser escuchadas, a su garantía de vivir libres y seguras, y a recibir contenidos de calidad y acordes a su situación y realidad? Esto no existe en el aquí y ahora de México todo. Esta campaña de Cuenta hasta 10 es evidencia, porque niega el derecho de las mexicanas, como audiencia en el tenor de las garantías mínimas de la ciudadanía a recibir información verdadera y real. Se atropellan nuestros derechos fundamentales humanos como el de la seguridad, la libertad y, sobre todo, la igualdad.

Cuenta hasta 10 encubre y trastoca la realidad adversa y violenta contra las mujeres, situación que ha escalado hasta el feminicidio creciente, gracias a la indiferencia de las autoridades, como hoy la presidencial, y la impunidad.

¿Dónde está la obligación de los medios y del gobierno de reportar información veraz? ¿Dónde quedan los derechos del público y de la ciudadanía de recibir contenidos éticos y reales? ¿Por qué esta conducta recurrente no alarma? ¿Por qué no es motivo de análisis sesudos, declaraciones públicas airadas y movilizaciones y solidaridad nacional e internacional? ¿Las mujeres valemos menos, somos menos, no debemos aspirar a una igualdad de derechos? Esta situación no es reciente, hace 25 años, en 2005 y a una década por lo menos de los feminicidios en Ciudad Juárez, el entonces presidente panista Vicente Fox la negó categórico, dijo palabras más palabras menos: Ese asunto (los asesinatos contra mujeres en razón de su género) ya se resolvió, dejen de “refritear” los casos, pidió a los periodistas, los asesinatos han sido aclarados y los culpables encarcelados. (https://archivo.eluniversal.com.mx/columnas/48549.html). Eso obviamente no fue verdad, la violencia campeó e inundó al país. Hoy México se pinta del rojo sangre de sus mujeres.

El presidente actual, Andrés Manuel López Obrador, ha declarado que el incremento de llamadas de alerta por violencia contra las mujeres al 911 son falsas, porque las familias mexicanas son “amorosas”, dice.

No es cuestión de partidos de origen, de derecha y de izquierda, no pasa por su mente, acciones y propuestas la igualdad entre géneros. La paridad, la equidad, la igualdad entre géneros, para la gente en el poder son conceptos y bienes de cambio electorero y electoral.

Las mujeres y nuestros derechos no existen para sus gobernantes, para sus representantes y para el Estado mexicano. La igualdad legal es letra, los derechos de las audiencias de mujeres están años luz de los derechos de las audiencias en masculino, las garantías constitucionales atraviesan no solo la clase y la raza, por sobre todo esto, pasan por la pertenencia a uno u otro sexo.

Las mujeres no existimos, no valemos y somos nada en este país. Así se cuente hasta un billón y trillón de veces, lo cierto es que el pensamiento y acción patriarcal no se detienen ni detendrán, somos presa de su verticalidad y su poder bestial. Algunos alegarán, como uno de sus mensajes de Cuenta hasta 10, que las mujeres también somos violentas y podemos violentar, la diferencia es que esta violencia no es estructural, ni sistemática, ni brutal.

Conclusión: tenemos un Estado responsable por omisión de la violencia contra el 51 por ciento de su población, las mujeres. Sus mensajes son alegoría de la cultura machista, sexista y patriarcal. Los derechos de las audiencias se ignoran y en el caso de las mujeres no existen a pesar de las leyes y lo que se diga, como en esta campaña Cuenta hasta 10.

Comentarios

Artículo anteriorMitad de plantilla de hospital general atiende pandemia
Artículo siguienteConfirma FGR denuncia contra Polevnsky
Josefina Hernández Téllez
Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.