Tras reunirse con la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero y homólogos de otras entidades, el gobernador Omar Fayad Meneses explicó que en breve serán reabiertos los ductos para normalizar el abasto de combustible en la entidad. También se refirió a las críticas que en redes sociales se han propagado por su aparente omisión a la hora de resolver el problema. Argumentó que prefirió alinearse a la estrategia del gobierno federal antes de emprender una propia, pues “no somos islas”. Fayad se refirió, aunque sin citarlo, al gobernador de Guanajuato Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, quien gestionó la importación de gasolina para esa entidad que ha sido especialmente afectada por la crisis del desabasto (solo 110 de 600 establecimientos están abiertos al público). Fayad argumentó que sería complicado importar gasolina por la logística que implica y sostuvo que el abasto se normalizaría antes de que comenzara a llegar el combustible desde Estados Unidos. ¿Cuál de las dos posturas es la adecuada? El pasado 15 de enero el propio Sinhue explicó en entrevista para Imagen Radio que el gobierno estatal no importaría directamente el energético, sino que solo establecería un vínculo entre exportadores gringos y distribuidores en México para no depender solamente de Pemex sino buscar alternativas. El propio presidente Andrés Manuel López Obrador llamó en una de sus conferencias mañaneras a aprovechar los permisos de importación que, por cierto, se abrieron a partir de la reforma energética impulsada por Enrique Peña. Por una parte Fayad tiene razón en que Hidalgo no es una isla y que, al formar parte de la República mexicana, es deseable que se acople a la estrategia nacional de combate al huachicoleo. Pero también tiene razón el gobernador de Guanajuato en el sentido de que es su responsabilidad ayudar a solucionar un problema que tiene a su estado en jaque y que ya les causó pérdidas por mil 200 millones de pesos. ¿Quién actuó de la mejor manera? De filón. Cosas de la política. Ayer fue aprobada la reforma que permite la creación de la Guardia Nacional, cuyo objetivo es dar respuesta a la inseguridad que lastima a todo el país. Una iniciativa que condenaron activistas como el colectivo #SeguridadSinGuerra quien sostiene que con la guardia se continúa el paradigma de combatir a la violencia con más violencia. La reforma, curiosamente, fue aprobada gracias al apoyo del PRI.

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