peñaCómo extraño a López Portillo, cómo me conmovió Enrique con su discurso autocomplaciente, cómo se ha de haber reído Carmen Aristegui, cómo no sentirse burlado sin pena ajena, cómo nos quieren ver la cara de imbéciles una y otra vez, hasta el hartazgo, tal y como se hinchan sus cuentas bancarias y sus declaraciones de bienes jamás presentadas al estilo Murillo Karam. No tengo manera de describir esta extraña mezcla de asco y vergüenza que me invade. No es posible que se burlen de esta manera de todos nosotros y que todavía se pongan a fingir un arrepentimiento que nadie, ni sus propios cómplices, les creen. Señor Peña vaya usted a burlarse de todos los corruptos e impunes políticos que lo han apadrinado hasta el día de hoy. Ya basta de intentarlo con las y los mexicanos. peña
Nadie puede, en su sano juicio, creer en esa disculpa, en esas disposiciones para corregirles la plana a tres gobernadores, célebres por su parecido en mañas con usted, en su nueva versión anticorrupción lanzada al vapor con la renuncia de su secretario títere de por medio.
No hay nada resuelto, solo un cúmulo de nuevas promesas que algún notario títere habrá de dar fe.

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