No sé cuándo ni cómo se popularizó la costumbre de consumir 12 uvas el primer minuto de Año Nuevo. Hoy, todo restaurante que ofrece cenas en Noche Vieja terminó adoptándola y en algún momento un hermano la introdujo en casa. Lo cierto es que desde hace años al lado de cada plato en la mesa observo una copa rebosada de uvas en espera de convertirse en la primera tarea del año que inicia. Porque en efecto, es una tarea. No sé ustedes, pero yo paso problemas para producir un rosario de deseos a la velocidad con la que uno mastica cada uva para dar paso a la siguiente. Después de cinco o seis, encuentro dificultades para conseguir el suficiente optimismo para enunciar un deseo que ni siquiera sé si deseo, por no hablar del empacho que experimento tratando de hacer bajar una uva más, apenas masticada. En algún punto, te preguntas si un puñado de pasas permitiría cubrir el expediente sin convertir en quien lo intenta en un aguafiestas.

El 31 de diciembre no pude pasar de cuatro deseos, pues para el quinto se me habían acabado las ideas y al parecer no era el único, a juzgar por la mirada desconsolada con la que cada cual veía las uvas sobrevivientes en su copa. Para la octava me entretuve con la idea de que el único mexicano que no tenía dificultades en encontrar 12 deseos para el 2020 era Andrés Manuel López Obrador. Traté de imaginar cuáles serían esos y comí mis últimas uvas salvando al país.

Esta semana he seguido pensado en el tema, quitando y poniendo frases a lo que podría ser la lista de aspiraciones presidenciales para 2020. Amparado por el “Lupe-Reyes” aún vigente y que el drama nacional no se instalará oficialmente sino hasta el 8 de enero, me permito compartir lo que pudo haber sido la lista de buenos deseos presidenciales. Con muchas licencias enumero las siguientes, pero se aceptan sugerencias:
1. Que toda persona que haya asesinado a otra caiga mortalmente fulminada. Con ello 2020 terminaría con una cifra de cero homicidios, salvo los que produce ese deseo, claro.

2. Que Claudio X González publique un manifiesto en el diario Reforma aceptando que estaba equivocado cuando intentó boicotear a AMLO y que no tiene otra aspiración que convertirse en su fiel seguidor y amigo.

3. Que las rotativas de Reforma sufran un repentino y radical colapso que impida su publicación el resto del año.

4. Que los pozos del golfo Pérsico queden infectados por un extraño virus que convierta a los barriles de Pemex en la última Coca Cola del desierto.

5. Que Martita Sahagún y la Gaviota expresen su admiración por Beatriz Mueller y la declaren la mujer mejor vestida del año.

6. Que una grieta sísmica se abra en el lecho del lago de Texcoco como resultado de las excavaciones realizadas en el relleno de las pistas del NAICM, confirmando lo inapropiado del proyecto.

7. Que Trump compre el avión presidencial usado por Peña Nieto y cancele el jacuzzi por considerarlo un exceso.

8. Que Margarita Zavala exija el divorcio a Felipe Calderón por abusos y excesos y lo exhiba en las listas de #Metoo.

9. Que Enrique Krauze se vea obligado a reconocer que Hacia una economía moral, del autor tabasqueño, fue el mejor libro escrito en 2019.

10. Que Evo Morales no hubiera venido a México y provocado el enojo de Trump… no, mejor que no le hubieran dado golpe de Estado… no, mejor que los bolivianos lo reinstalen como presidente… no, que…
11. Que la OMS anuncie que las energías renovables en realidad dañan al planeta y los combustibles fósiles son la neta. La revista Time nombra a AMLO como el hombre del año bajo el título “Saving Mexico II”.

12. Que Genaro desembuche todo lo que sabe.

Texto extraído de [email protected]

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