La 4T

Obrador cuenta con una herramienta que sus adversarios carecieron, teniendo el poder. El panismo y luego el Partido Revolucionario Institucional (PRI) (cuando regresó), confundieron al modelo neoliberal con un programa de gobierno y transformación del país. Confundieron la política económica mundial de las élites que, ciertamente, recogía algunos de los planteamientos tradicionales del programa panista y que el PRI tomó como propios. Esa confusión los llevó a perderse y a que fueran arrollados cuando se reorientó la política diseñada desde los centros de poder mundial. Obrador por su parte, supo hacer una lectura de la historia del país y la coyuntura, y si bien es cierto que poco a poco fue consolidando la ruta que quería seguir, logró construir un modelo de transformación del país vinculándolo a la historia y las transformaciones sociales ocurridas en el pasado. Hasta dónde llegará la 4t, no sabemos, porque depende en cierta medida del liderazgo de Obrador, el cual termina con los seis años de gobierno. Obrador, con su tenacidad, encontró la coyuntura apropiada con el fin de las políticas neoliberales, situación que no han logrado entender, de nueva cuenta, las corrientes de la derecha mexicana. Estos últimos no han comprendido siquiera que el neoliberalismo, en donde se respaldaron, así como las naciones que lo promovieron, ya están en otra lógica… La derrota moral es una especie de orfandad.

La estrategia de paz

Las masacres durante el neoliberalismo fueron escenarios de terror construidos y dirigidos hacia la población, con el fin de que interiorizar a algún tipo de miedo que lo paralizara como pueblo ante las medidas neoliberales. El más importante componente de la estrategia de la 4t es, sin duda, la estrategia de pacificación del país. Obrador aborda este punto desde la injusticia. Tiene razón; aunque existe otro elemento que es más profundo: la sociedad jerárquica y clasista como fuente, que es otro asunto. El caso específicamente de la violencia llamada criminal, fue una estrategia orientada al debilitamiento de la resistencia social a las políticas neoliberales. Se juntó el negocio y la política económica. Esta violencia social encontró a estratos de la población empobrecidos por el neoliberalismo y dispuesta a cualquier cosa con tal de reproducirse, adoptando la forma de vida de esos grupos, culturalmente legitimada por programas televisivos y musicales que la promovieron. Es correcta la política de atacar una de las bases sociales de la violencia como lo es la injusticia social, pero es indispensable colocar punto final a la venta de armas a los grupos delictivos cuyo comportamiento es influenciado por la DEA norteamericana. Las leyes fueron hechas por los poderosos para controlar a los pobres. Se necesita un cambio total en materia de justicia y una política aún más radical de redistribución de la riqueza en el marco de su estrategia.

La estrategia de comunicación

En el contexto de una revolución de la ciudadanía que actuó por la vía electoral, la comunicación es la clave para comprender las interrelaciones humanas, así como la conducta de los estratos que la componen. Las mañaneras constituyen una la estructura a partir de la cual opera toda una red de informadores afines a la 4t, cuyo poder no reside en esos sistemas en sí mismos, sino en la transformación social que ha ocurrido a partir de un acto electoral, el voto de 30 millones de mexicanos a favor del AMLO. Estos millones de votantes lograron destronar no solamente a un sistema o modelo de gobierno, sino también a un sistema cultural comunicativo que surgió y logró sostener artificialmente durante años a un sistema. Su influencia era tal que lograron novelar la vida política del país, inventando la boda de la Gaviota y el expresidente Peña Nieto. La mañanera llega a millones de mexicanos por vías diferentes a los medios tradicionales y no existe otro programa que le compita. Creó un cisma entre medios tradicionales y sus comunicadores, que vivieron durante años de las glorias de esos medios. A la mañanera se agregaron las nuevas corrientes de comunicación como son los youtubers, twiteros, facebookeros, etcétera, que van con la tendencia de la población que apoya a la 4t.

La lucha contra la corrupción

La corrupción siempre hemos pensado es un tema que al interior de las sociedades jerárquicas sirve para saldar las cuentas entre las clases y contribuir al ensanchamiento de las diferencias. Pero la manera en que ese fenómeno lo experimentamos los mexicanos ya rayaba en la ofensa y lo burdo. No existe lugar y espacio al interior de la administración pública en donde esté libre de ese tipo de actos, en todos los lugares a los que se le rasca algo brota en pequeñas o grandes cantidades. En el marco de las políticas privatizadoras se fue inculcando en los altos funcionarios una moral impúdica: se vendía información estratégica del Estado a las grandes compañías extrajeras que competían por contratos y a las que, posteriormente, se iban a trabajar los funcionarios después de ocupar cargos estratégicos en empresas del Estado como PEMEX o CFE. La privatización fue una especie de orgía de beneficios económicos de las clases altas adineradas locales y del exterior. Este país reclamaba ya el cambio de ruta porque el lugar en el que lo habían colocado estaba condenado a su inviabilidad. Esto lo han entendido algunos grupos empresariales que se han sumado al cambio, el resto añora las viejas costumbres en donde el Estado estuvo ya no como regulador de actos privados sino sometido a sus intereses económicos, colocando al país en una catástrofe social.

La relación con Estados Unidos

Una parte del apoyo a la 4T viene de la población mexicana que radica en los Estados Unidos, como resultado de las constantes migraciones que históricamente ha sostenido la población mexicana hacia los Estados Unidos. No pelearse con el vecino del norte, una de las potencias militares y económicas del mundo, ha sido un acierto. De esta manera, la población de origen mexicano mantiene una situación de relativa tranquilidad con respecto a los cambios que ocurren en México. Asimismo, el gobierno que encabeza AMLO tiene en la población de origen mexicano a una fuerte base de apoyo que retransmite hacia el interior de aquel país las medidas que acá se toman. Muchos de ellos constantemente apoyan a través de las redes sociales al obradorismo y a los medios que lo apoyan. No solo lo hacen de palabra, seguido les envían a los youtuberos pequeños apoyos económicos para sostener sus actividades. Existe en Estados Unidos corrientes pro AMLO que sería denigrante llamarlos fanáticos del obradorismo, pero la verdad es que es abrumador la idolatría que recibe de las familias mexicanas y de mexicanos en lo individual residentes en Estados Unidos. Muchos de ellos apoyaron a Trump, y ven con buenos ojos las relaciones AMLO-Trump. Existen otros aspectos, venta de armas, relaciones asimétricas, militarismo, etcétera, de parte de nuestro vecino, pero lo más importante es asegurar los cambios, estemos a favor o no. No pelear no quiere decir no tomar posiciones de respeto, como ha ocurrido.

Comentarios