Lol Canul
Maestra en ciencias de la salud

La observancia de los efectos medioambientales de la contingencia es una preocupación que ha llevado un seguimiento en esta columna.

La crisis de contaminación del medioambiente se agudiza y la pandemia que atravesamos desde hace seis meses esta directamente relacionada con ella, según la opinión de Luis Ricardo Fernández Carril, miembro del Panel Intergubernamental de Expertos de las Naciones Unidas.

El ciclo de la biodiversidad, en el que se encuentra inmersa la humanidad, se ve afectado por la pérdida del hábitat, el cambio climático y la polución.

Por ello es que el impacto de las actividades de la vida humana, es tema de atención e investigación y también, corresponde a nuestras sociedades la búsqueda de herramientas para vigilar y reducir tales efectos.

Existen varios acuerdos internacionales que pactan acciones por la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero: el Protocolo de Kioto en 1997, las 20 Metas de Aichi el Acuerdo de París en 2016, por mencionar algunos. La expectativa ha sido la disminución de ellos en un cálculo del 8 por ciento, sin embargo, esta meta ha sido inalcanzable.

Las evaluaciones de la Organización de las Naciones Unidas sobre los alcances de las acciones no son alentadoras, ni para la disminución de contaminación, ni para la tala de flora, ni para la extinción de especies. Lo llamativo es que a nivel mundial hay dos periodos con un registro de reducción de gases, a saber, el primero durante la crisis financiera de 2008 a 2009 y el segundo, durante la pandemia (aún vigente) por Covid- 19. Esto notablemente indica que las crisis de la vida humana representan un alivio para la problemática ambiental, lo que implica una conclusión terrible pues denota que nuestras sociedades no se están esforzando por lograr estilos de vida más sostenibles a largo plazo.

Las personas expertas consideran que el consumo de plásticos desechables de un solo uso aumentó durante la pandemia y que sigue siendo este, el mayor reto de las comunidades humanas.

Lo anterior ha acelerado el cálculo del aumento de plásticos presentes en ecosistemas marinos y, aunque las medidas de confinamiento han aportado debido a las solicitudes de alimentos para los hogares, la contaminación a gran escala sigue viniendo de la producción industrial en todo el mundo.

Es necesario vigilar el impacto de nuestras acciones en la huella de carbono desde las pequeñas acciones hasta las más grandes y señalar las responsabilidades en los marcos legales.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible señalan como meta la disminución del calentamiento global, estamos a nueve años de distancia y en este punto, es indispensable que las sociedades humanas se sensibilicen al tema y atiendan las alertas que los organismos especializados emiten. Si bien, las cifras no pueden calcularse con exactitud, los efectos de contaminación son notables y muestran la claridad de una crisis global.

La explotación insostenible de la naturaleza degrada de manera paralela sus aportaciones a la especie humana, así como nuestro propio bienestar, seguridad y prosperidad.

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