Otoño, para este noble territorio de Aztlán, era una temporada de fiesta y orgullo que iniciaba en septiembre con el mes del orgullo independiente, aunque octubre era un mes más bien tranquilo pero significaba la preparación de la fiesta de los muertos que vienen a visitar desde el Mictlán a sus familiares en la superficie terrenal.
Pero ahora este otoño la comunidad del Infierno que gobierna al pueblo de este país lo ha convertido en uno de los peores de la historia nacional. Ellos estaban muy contentos con que su planes veraniegos habían salido perfectos, el partido de la Tortilla ya administraba vastos territorios y los miembros de ese partido se plegaban fielmente a los designios de los poderosos, con esto los diablos mayores aseguraban un nuevo ejército de zombis políticos que manejar para eliminar a los pequeños luzbeles que constantemente se salían de su control. Además pensaban que el asunto Trump ya se había olvidado.
Estos elementos les brindaban la seguridad para terminar su obra con el cártel de las tribus del Pacífico, porque tener en su poder al príncipe mayo, les daría la posibilidad de acabar totalmente con el reinado del cártel; su estrategia era que mientras hacían la paz con los jóvenes coras (parte del Pacífico), atacaban el bastión Mayo, pero algo lo que nunca han calculado es que el poder del cacao es inmenso y que en las filas de caballeros tigre y águila nunca faltan los infiltrados que avisaron de todos sus pasos y al final el intento de acabar con ese cártel se desinfló por la emboscada a sus fuerzas tigre. Al mismo tiempo, el cártel Mayo mueve a sus políticos para crear pactos con las otras fuerzas con el fin de condicionar y si es posible en 2018 ganar la presidencia imperial para desde ahí refortalecer al cártel de las tribus del Pacífico.
Esta situación puso a temblar a los infiernos y para bajar la presión voltean hacia el Golfo y ahora sí intentar acabar con el cártel renegado del viejo jeroglífico, y para ello eliminan a una de las piezas totonacas más visibles, su gobernador, que ni tarde ni perezoso le recordó a los grandes demonios que si él cae revelará todas las conexiones y manos que el cacao recorre hasta llegar a las arcas del Infierno. Así que esta carta decide jugarla a medias y dejan fugar al pequeño demonio con el único fin de darse tiempo para planear el siguiente paso.
Así que los demonios del Infierno apuestan a sus zombis del partido de la Tortilla para seguir jugando a ganar territorio con la imposición política adelantando el juego electoral dentro de ese partido, con el fin de eliminar a los políticos que les puedan jugar una mala pasada al ser aliados de los cárteles enemigos. Pero también para presionar al partido Imperial que los puestos no están asegurados y que su rebelión la pagarán caro al ser expulsados del lindo fuego infernal que los ha enriquecido. El único prietito es el candidato del partido Camilectic que por más que lo amenazan, por más que lo seducen con cacao, no cede, y podía formar la rebelión que el pueblo espera para sacudirse a los engendros del mal.
Pero su mayor temor es que en los territorios del norte la posible nueva emperatriz les exija mayor tributo, después de su apoyo al candidato piel roja que tanto la ha insultado y que vaya a poner obstáculos a la exportación de la cochipatli que es su principal negocio.
Ay Aztlán, el invierno parece que va a ser más frio y largo a pesar que el pequeño emperador ya no despacha en el trono y amenaza con dejar de joder este lindo territorio. Pero el temor de los infernales puede provocar un gran incendio difícil de detener.

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