Aztlán ha tenido uno de sus peores meses porque el pequeño emperador que despacha en el Templo Mayor se le ha desfondado a la comunidad del infierno que gobierna este noble territorio. Cuando los diferentes carteles que forman la élite gobernante decidieron colocar al hijo más torpe que tenían creían que les garantizaría un sexenio fácil y sin contratiempos ya que la apuesta a colocar al más “bello” del grupo enamoraría al todo el pueblo de la gran Aztlán que embobados no se percatarían de la apropiación de la riqueza, los asesinatos y desapariciones, la soberbia y el descaro del desprecio hacia la sociedad.
Pero, los carteles no se percataron que el círculo de funcionarios y asesores que rodeaban al “pequeño” tenían sus propias ambiciones de poder. Los cercanos al emperador en su afán de ser los herederos han estado tomando decisiones que a la larga están creando más problemas como el levantamiento popular que ya se manifiesta en las tierras mixtecas, zapotecas, chontales, chatinas, purépechas y mayas.
El encargado de la instrucción pública (Tlahuanqui) y de los Telpochcallis nunca pensó que su plan de privatizar la educación pública fuera a crear un levantamiento popular. Él se soñaba ya dirigiendo el país y al igual que los otros miembros del equipo sabía que si a la comunidad del infierno les prometía más dinero para sus cuentas, con la privatización educativa, y a los carteles de la cochitic les respetaba sus territorios no tendría problemas. Y convencer al “pequeño” era muy fácil ya que cuando era niño sufrió mucho bullying en la escuela y eso había generado un afán de venganza y amor por la violencia, así que la represión a los profesores era su coctel preferido para demostrarle al emperador su autoridad y fuerza.
Pero el gran señor de la riqueza, Tlatquihuac, sabía que estaba siendo desplazado de la decisión del “pequeño” así que le recordó a éste que el plan de otorgarle gubernaturas al partido de la tortilla fue idea de él y ahora tenía una mejor idea, invitar a uno de los candidatos a emperador del territorio de las tribus del norte que levantara su prestigio en los medios.
El pequeño sin pensar dijo que sí a esa iniciativa y Tlatquihuac de inmediato se dio a la tarea de contactar al candidato Piel Roja. Cuando éste viene a Aztlán el emperador lo recibe como si fuera ya gran emperador. Piel Roja que sabe que “pequeño” era un chamaco inexperto y utiliza su prepotencia y arrogancia para aplastarlo en la presentación a los medios y regresa a su territorio como gran guerrero que triunfo en la misma gran Tenochtitlan.
Este incidente despierta al círculo infernal y cita al pequeño a explicar su independencia en las decisiones del gran reino. Pero sucede, al mismo tiempo, un hecho mediático que los hace lamentarse del momento en que colocaron al “pequeño” en el trono, una reportera publica que la tesis del pequeño era un plagió y que demostraba que en su vida había leído libro alguno y que toda su educación fue comprada con costales de cacao. Así que los infernales le advierten al emperador que de hoy en adelante él se dedica a la adormidera y que ellos van a tomar las decisiones. Así que mandan al exilio a Tlatquihuac y comitiva recolocan a sus hombres de confianza. Al mismo tiempo publican que el emperador tiene problemas de salud (mentales) y que posiblemente hay que relevarlo.
Pero éste es el verdadero problema del círculo infernal ¿por quién?, por el del cartel del ultimo jeroglífico, por otro consentido del cartel Totonaco. ¿Qué hacer?, porque el 2018, cuando se elige el nuevo emperador, parece más y más lejano y lo peor que el último error del pequeño hizo enfurecer al emperador de los territorios del Norte.

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