La titular del sistema estatal del DIF Patricia González Valencia alertó de la crisis que vive el hospital del niño ubicado en la capital del estado. El centro de atención hospitalario, que ha sido reconocido por la buena atención que otorga a quienes acuden a sus servicios, tiene una alta demanda –debido precisamente a su prestigio– pero a la vez poco presupuesto. El hospital, dijo González, “enfrenta problemas presupuestales”. El poco dinero que tiene la institución para actuar parte de una falla estructural: todo el sistema de seguridad social está seriamente presionado, pero además el nosocomio auspiciado por el gobierno estatal no está pensado para tener un presupuesto que le permita operar con holgura. Esto por un lado, pero también, explicó González Valencia, los pacientes que acuden al citado hospital lo hacen sin tomar en cuenta a la institución de salud a la que se encuentran afiliados. Esto provoca que el hospital cobre los servicios que proporciona, que no son baratos. Es así que surgen casos dramáticos como el del niño Cristan Gael, de 10 años, quien estuvo internado 20 días por un problema de diabetes y que, al final de su hospitalización, salió con una cuenta de 100 mil pesos. Quienes asisten al hospital del niño son personas de escasos recursos, por lo que contraer una deuda así resulta catastrófico para su presupuesto. Ahora que se va a discutir el presupuesto del siguiente año, el gobierno estatal y los legisladores locales deberían plantear cuántos recursos debe tener el hospital para operar, teniendo en cuenta la demanda actual, y también a qué público debe atender; cambiar sus reglas de funcionamiento o hacer alianzas con las instituciones que sí tienen presupuesto para atender casos como el del niño Cristan Gael. El estado en su conjunto no puede dejar a su suerte a las familias que tienen la desgracia de requerir servicios médicos de gran impacto. De filón. La inseguridad, de mal en peor. En la capital del estado, que debiera ser ejemplo de desarrollo y bienestar para la entidad, la percepción de inseguridad incrementó 10.2 por ciento en el último año, según datos del Inegi fundamentados en los resultados del decimoséptimo levantamiento de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada la primera quincena del noveno mes de 2017. Y lo peor: no se ve que el año próximo vaya a mejorar.

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