El derecho de las audiencias a tener voz en contenidos no es un derecho asumido, reconocido, respetado y, menos, grato para los concesionarios e incluso para los mismos funcionarios de medios públicos. La figura de la defensoría de los derechos del público de medios, cabalga entre la animadversión de estos y de los propios periodistas.
Conocimiento es poder y parece que esta máxima aplica en la aceptación y promoción de las defensorías porque en México, Argentina y Costa Rica tenemos ejemplos de que no es bien asumido su papel y función.
En México, las reformas a la ley de telecomunicaciones es evidencia de que lo último que se quiere es público de medios críticos. En Argentina, luego que concluyera su mandato la primera defensora del público de servicios en comunicación audiovisual, en noviembre de 2016, la titularidad quedó en suspenso. En Costa Rica, la defensora de audiencias del Sistema Nacional de Radio y Televisión (Sinart) recibió el rechazo e incluso la conminación presidencial por su recomendación de eliminar misas católicas por respeto al pluralismo religioso.
En un acto sin precedente, el presidente de Costa Rica Luis Guillermo Solís reprobó el papel y dictamen de la titular de la defensoría de audiencias del Sinart, ignorando los argumentos legales para tal sentencia a favor y derecho del público de medios de ese país.
Nathalia Rojas, pese a sus sólidas razones, se vio acosada desde el poder más alto de un país y, por supuesto, intimidada. Pese a ello mantuvo la serenidad amparada en la misión y objetivos de las defensorías del público de medios.
Parte de esa historia está en un comunicado que da idea de la función de las defensorías y la importancia de sus recomendaciones en las sociedades de hoy:
“El Sistema Nacional de Radio y Televisión (Sinart SA), empresa estatal responsable de administrar los medios de servicio público, asumirá el reto de producir o programar contenidos alternativos y de calidad, que contribuyan a visibilizar la diversidad y el pluralismo religioso del país, como fenómenos sociales, históricos y culturales.
“Para garantizar una programación inclusiva, respetuosa de la libertad religiosa y la libertad de culto, el consejo ejecutivo del Sinart SA acordó en octubre anterior sustituir las ceremonias religiosas por programas de contenido más pluralista y neutral (acuerdo número dos de la sesión ordinaria número 037-2017 del 19/10/2017).”
En ese objetivo, la titular del Sinart Nathalia Rojas determinó, bajo las siguientes leyes, recomendar suprimir las transmisiones de un solo culto religioso:
“¿Qué dice el informe de la defensoría de las audiencias del Sinart SA?
“-La ley orgánica del Sinart SA (2003) establece en su artículo cuarto que uno de los principios rectores de la institución es ‘el respeto al pluralismo político, religioso, social y cultural’, además, que debe ‘contribuir al desarrollo y enriquecimiento de la cultura costarricense y universal’.
“-Al transmitir contenidos religiosos de una sola denominación, se está incumpliendo el respeto al pluralismo religioso. No se observan producciones en la parrilla de programación de los medios del Sinart SA que muestren ceremonias o que brinden información de otras creencias.
“-Todas las personas tienen derecho a la libertad de expresión, pero sin ser esta una garantía no absoluta. No se pueden violentar derechos argumentando creencias religiosas.
“-Para respetar el principio de pluralidad religiosa establecido en la ley orgánica del Sinart SA y brindar producciones innovadoras, es necesario, primero que todo, replantear la transmisión de contenidos exclusivamente de la religión oficial del Estado. A partir de una posición neutral, se recomienda plantear alternativas para mostrar las facetas religiosas y espirituales que existen en Costa Rica, pero desde lo cultural, analítico, histórico e informativo.”
El revuelo, la crítica, la censura y el poder presidencial no se hicieron esperar contra Nathalia Rojas, sin embargo, el tiempo y la coyuntura preelectoral le permitieron un respiro y continuar al frente del Sinart.
Esa experiencia será compartida y discutida este 20 y 21 de marzo en las conferencias y taller sobre audiencias, que organiza el área académica de comunicación del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), con la participación, además, de Cynthia Ottaviano, de Argentina, y Adriana Solórzano, presidenta de la Asociación Mexicana de Defensorías de Audiencias (AMDA).

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.