Hemos conocido de los lazos e influencia en las pulcatas de la vieja villa del mineral de Pachuca desde la siembra, producción, comercialización, preparación de los pulques, los decorados de haciendas, ranchos, tinacales y pulquerías. Todo visto por la vieja abuela contado en la segunda mitad del siglo XX, mostrando el pasado e identidad del antiguo real minero, con su origen de argento y su combinación con la venta de curados y pulques traídos de los llanos de Apan de producción en las faustuosas fincas haciendas magueyeras con admirables ornamentaciones y decorados que se repitieron popularmente en los tinacales para llegar por causas conocidas a regiones de influencia pulquera como Puebla, Tlaxcala y Estado de México, hasta las pulcatas de clase de este mineral de inolvidables y creativos rótulos; La Gatita Blanca, La Serpentina, Al Polo Norte, El Rey de la Selva, El Nuevo Diamante… de elegantes, hermosos y llamativos ornatos seduciendo súbitamente al vecindario, siendo sus pinturas el motivo principal que arrastró a la anciana mujer a hurgar en ellos, admirarlos y mentarlos como cosa buena de saber del mineral.
El interés por conocer de los pulcatas de la villa, de quienes se han beneficiado de la embriagues, el entender el arte pintado y de cocinados desplegados alrededor de ellas, percibir el escenario de compadrazgo y familiaridad endémico llevaron a la viejilla a enterarse de lejanos tiempos, aseguraba que a finales del siglo XVIII de las 50 pulcatas que había ya en la Ciudad de México, más de la mitad pertenecían a personajes relacionados con la nobleza novohispana y con propiedades y negocios de haciendas y pulques, contó que hasta los indios de San Juan Teotihuacán tenían en propiedad conocida pulcata llamada Tumba Burros, que les reportaba importantes ingresos, “de ahí la inspiración de las designaciones” ella decía.
Esos iluminados nombres o denominaciones, las faustuosas ornamentaciones, decorados y pinturas de los placenteros establecimientos de pulques y curados, junto con lo que la abuela con conocimiento de causa resaltaba como todo lo grato alrededor de esos lugares, los miraba como la mejor prueba del triunfo de la pluralidad popular del quehacer minero, campesino, gendarmes, rurales, soldados y población en general. Ahí se impostó una expresión artesanal decorativa y seductor gusto con luz y color que logró su objetivo de atracción a los expendios de ventas de pulques curados; pulcatas de distinción y clase en pleno corazón de la añeja villa de argento del mineral de Pachuca, veíase también aunque con menos influencia en sus ornamentaciones y pinturas al temple en barrios, vecindarios y pequeñas poblaciones de los cuatro reales.
Esos frescos con sus decorados como expresión alcanzaron un magnifico florecimiento entre 1880 y 1920, aquí no puede negarse la gran influencia de la tradición musulmana, morisca, mudéjar traída por los invasores gachupines luego de haber experimentado varios negados siglos de dominación árabe, encontramos en esta una serie de identidades culturales, que resucita en la nueva nación mexicana como atracción por lo arabesco, por el oriente. Liga que conecta al México nuevo con el español dominado por siete centurias, que luego siguió la ruta de destrucción y dominio de los siglos XVI al XIX en las Américas. Sobre todo resalta la influencia de la región andaluza con la Alambra en el maravilloso Patio de los Leones y portal, y la misma fascinación y hermosura que decoraba e iluminaba las haciendas pulqueras, grandes fincas, ranchos, casonas con enormes patios centrales magnificas fuentes de cristalinas aguas, maravillosos jardines arbolados de frutales repletos de coloridas flores con sublime evocación y nostalgia aflorada en los llanos de Apan.
Los artistas vernáculos “pintores de brocha gorda” imitando pinturas, grabados, litografías, frisos, guirnaldas y circunvoluciones vistas en esas fincas son los grandes desarrolladores de este arte pulquero popular que lo plasmaron quizás sin proponérselo animados con la exaltación de los sentidos del “arcoíris de colores”, de los deliciosos curados de frutas y mixturas, asimismo con los cocinados de los muchos guisos con su olor, sabor y apariencia seducían al más refinado, solo tratando de imitar lo que se vivía que gracias a sus magníficas formas produce sensaciones de atracción que comúnmente llaman la atención e invitaban a abrevar degustando el baboso producto del maguey, con admiración y agrado como manifestación artística se recibía de manera inconsciente por la población.
El cascabel al gato maúlla. ¡Sobre robos, secuestros, asaltos, homicidios y violaciones, que el altísimo nos tome confesados! A los hidalguenses nuevamente nos están “fayando” con todos esos delitos, además de la pobreza y desigualdad que siguen a la alza.Luego del despampanante show de la entrega de cientos de patrullas formadas magistralmente en la plaza Juárez nada más para la foto, pero sobre todo para el lucimiento personal del gobernador, quien de ahí pasó a declarar que “somos uno de los estados más seguros del país”. ¿Fayamos? pues luego presumió que “no nos vamos a dejar pedir ayuda de la Policía de la Conago y todo resultó muy bien, ahora he pedido auxilio al Ejército y a la Marina” para controlar a la delincuencia desatada por todo el estado, la abuelita diría ¿no que no tronabas pistolita? ¡Ah! Tizayuca uno de los municipios más violentos en cuanto a asesinatos, ahora con más cuerpos apuñalados ya no salió a lucirse Fayad, mandó a otros a dar la cara, para que como autoridades sínicamente aseguren que esos homicidios son por causa de la vecindad con el Estado y la Ciudad de México, con toda la desfachatez afirman que esa zona es dormitorio de la delincuencia de otros lados y lugar para ajuste de cuentas.

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