Por un lado, la opulencia y alegría de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018 mostró durante 16 días la cara más amable de Barranquilla; por el otro, la crisis en Venezuela hizo evidente la migración de personas a esa ciudad colombiana ante los ojos de la masiva visita internacional de deportistas, diplomáticos y medios de comunicación.

La Barranquilla de los contrastes fue la que esta casa editorial pudo conocer y palpar durante la cobertura especial de Libre por convicción Independiente de Hidalgo en los JCC.

Una Barranquilla que maravilló por su crecimiento como ciudad y sus escenarios deportivos, pero que también dejó una imagen más clara de lo que significa la crisis en una nación, alguna vez próspera, como Venezuela.

Dejarlo todo para sobrevivir

“En Colombia hay comida pero no dinero y en Venezuela es al revés, hay dinero pero no hay comida”. Dijo con un suspiro de tristeza don Rober* mientras limpiaba la mesa de la cocina del departamento que cuida en Barranquilla.

Desde febrero pasado, don Rober llegó a Colombia para trabajar, buscando una oportunidad para mejorar la vida de su familia, que se quedó en Venezuela. Seis meses han pasado desde entonces pero se sienten como el primer día.

Hay jornadas en las que la tristeza de estar lejos de casa a veces pesa más que otras. Hay ocasiones en las que su carácter alegre y su plática contagiosa dan paso al silencio y retraimiento, que lo obligan a encerrarse en sí mismo y en su celular para releer los mensajes que recibe de sus hijas, a muchos kilómetros de distancia.

Había días en los que la voz se le quebraba cuando hablaba de su Venezuela querida y de lo próspera que era y cómo es que llegó la debacle que orilló a muchos de sus compatriotas a saltar las fronteras para buscar una fuente de ingresos.

Colombia, al ser vecino de ese país petrolero fue uno de los escaparates más viables para el éxodo venezolano, aunque las opciones de trabajo no fueran las mejores, aunque ello signifique dejar su casa, su vida y sus familias, “porque la responsabilidad es más fuerte”.

Muchos toman a Barranquilla como paso de tránsito hacia Ecuador. Se calcula que tan solo en lo que va del presente año 547 mil venezolanos han llegado a Ecuador vía Colombia, en lo que la agencia de la ONU para refugiados (ACNUR) ha catalogado como “uno de los mayores movimientos masivos de población de América Latina en la Historia”.

Barranquilla,Venezuela

Trabajar en lo que sea

Moverse en transporte público en Barranquilla es toda una aventura y no solo por la peculiar forma que tienen los conductores de manejar, sino porque es común que en un trayecto de dos kilómetros se suban al menos un par de personas a ofertar cualquier variedad de productos, algo similar a lo que ocurre en muchos lugares de México, pero con la diferencia de que en la ciudad ribereña, quienes se suben a los camiones son extranjeros, en ese caso, venezolanos.

La ACNUR considera que en su camino hacia Ecuador muchos venezolanos se quedan sin recursos y deben buscar maneras de sacar dinero y de sobrevivir en las calles, sin tener un lugar seguro para pernoctar, por ello pueden caer en la mendicidad o la prostitución.

En Barranquilla, la mayoría de los venezolanos que esta casa editorial tuvo la oportunidad de conocer laboraba vendiendo dulces, artesanías y botanas en las calles o en los camiones. No tenían miedo de decir de dónde venían y externar la necesidad de sacar el pan de cada día mediante ese humilde oficio.

Las reacciones son variadas. Hay colombianos que les tienden la mano y les compran sus productos; hay quienes ríen de sus chistes y les dan una moneda,pero también hay quienes hacen una mueca y miran a otro lado, mientras en la televisión transmiten comerciales en los que la población alienta a dar asilo a venezolanos en condiciones vulnerables.

Sin embargo, apenas en junio pasado se realizó el desalojo de cientos de personas que pernoctaban en las inmediaciones de la terminal de Barranquilla, por orden de Migración Colombia y la Policía metropolitana, reportó en su momento Caracol Radio.

Las condiciones en las que sobrevivían, agregó, podrían catalogarse como inhumanas y la alcaldía de Soledad habría advertido de presuntos abusos sexuales contra menores de edad inmigrantes en la zona.

Contrastando lo anterior, podría considerarse que don Rober es uno de los afortunados en Colombia. Él llegó para encargarse del mantenimiento, y las necesidades de los huéspedes, de unos departamentos que se rentan mediante una famosa aplicación, mientras toma un curso para obtener el asilo en Colombia.

Lo más difícil de su trabajo no es el trabajo en sí, sino estar lejos de sus hijas, a quienes envía dinero y recibe periódicamente la visita de su esposa, quien es de nacionalidad colombiana y que continuamente viaja entre los dos países para llevar comida y productos que en Venezuela no se encuentran o son muy caros, como los chocolates.

 Barranquilla,Venezuela

De estado próspero a la crisis

Desde México, las noticias de la crisis venezolana llegan a cuenta gotas, sin tener una real dimensión de lo grave de la situación. En Barranquilla, la gente vive en carne propia las consecuencias de la misma y se da cuenta de lo catastrófico que puede llegar a ser un sistema fallido de los gobernantes.

Una pregunta constante hacia representantes de Libre por convicción Independiente de Hidalgo fue que si en México no se había vendido la idea de que el país se convertiría en Venezuela si ganaba AMLO las elecciones presidenciales.

La respuesta era celebrada por aquel que cuestionaba, porque en Colombia, unas semanas antes, también habían realizado comicios electorales y esa misma idea fue difundida, pero el miedo de palpar la crisis venezolana en carne propia influyó en la decisión final del voto.

Cuando en México se escucha esa frase, la gente suele reír y hacer bromas, quizá por la lejanía, quizá por el desconocimiento.

La realidad es que hace unos años Venezuela era una nación próspera y autosuficiente, cuenta don Rober, hasta que el Estado no pudo sostener sus programas sociales.

En el afán de apoyar a todos sus ciudadanos, el gobierno venezolano implementó programas para subsidiar a sus pobladores. Uno de ellos fue el de vivienda, que proporcionó casa digna a quienes carecían de ella.

El problema, explicó don Rober, fue que el subsidio fue tal, que al gobierno se le “olvidó” cobrar por los servicios que brindaba y la gente comenzó a vivir de los apoyos sociales.

 Barranquilla,Venezuela  Barranquilla,Venezuela

“No pagaban una mensualidad por la casa, no pagaban servicios como agua y luz, todo lo cubría el gobierno y así no se puede”, dice.

Lo anterior comenzó a causar estragos en la economía del Estado y entonces empezó la expropiación de empresas, lo que generó desempleo. Cuando los inversores internacionales dejaron de confiar en el país vino la crisis, porque los ciudadanos ya no podían encontrar productos básicos y muchos de ellos ya no tenían ingresos.

Asegura que las imágenes que se han viralizado de los estantes vacíos en las tiendas y supermercados son reales. La escasez es un sello en su país.

Hoy, el transporte público es un lujo en Venezuela. Don Rober mira entre enojado y preocupado un vídeo que le mandó su hija, que estudia la licenciatura en derecho, donde se ve una camioneta con caja en la que las personas van apretujadas y colgadas para trasladarse. Ese día, ella no llegó a la universidad.

Con el actual régimen de Nicolás Maduro, don Rober no tiene muchas esperanzas de que las cosas se compongan y no concuerda con la estrategia del gobierno de que devaluar nuevamente la moneda pueda ayudar a salir de la crisis.

Por ello tuvo que emigrar. Desde hace seis meses se dedica a trabajar en ese departamento. A tratar con personas de otras ciudades o países, a contar un poco de su historia a quien quiera escuchar y a emocionarse cuando pregunta sobre algún lugar lejano, que algún día quisiera conocer.

Pese a que los Juegos Centroamericanos y del Caribe estuvieron en la ciudad, él lo vio como algo ajeno. No pudo ir a ninguno de los eventos deportivos, varios de los cuales fueron gratuitos, y se conformó con ver las noticias o con lo que le contaban las corresponsales de esta casa editorial.

Su sueño es que algún día la situación en su país mejore y pueda regresar a casa, o que su familia pueda irse a Colombia con él, aunque por el momento, dice, toca apretarse el corazón y continuar, porque, reitera, la responsabilidad es grande.

 Barranquilla,Venezuela

Bogotá es la ciudad que alberga más migrantes venezolanos con 23.5 por ciento; en el Atlántico hay 9.7 por ciento; el comercio ambulante es una de las formas de trabajo más común entre los venezolanos en
Barranquilla

  • 50 mil venezolanos ingresaron a Colombia en junio
  • 547 mil venezolanos han emigrado de su país en lo que va del año
  • 870 mil 93 casos reportó Migración Colombia

 

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