Imposible no pensar en entramados de corrupción perfectamente cimentados que pudieran gestarse en la construcción de cuatro imponentes proyectos inmobiliarios, que actualmente se desarrollan en la capital hidalguense. Así nos han acostumbrado los gobiernos priistas, particularmente la agonizante administración de Enrique Peña, casos como el de OHL o Grupo Higa, que, guardando las proporciones, nos enseñaron a un sector de los mexicanos a creer en las suspicacias. La capital del estado experimenta un momento de auge en el sector inmobiliario, específicamente en la construcción de grandes complejos de vivienda y zonas comerciales de alto nivel. Uno es Vía Dorada, un moderno conjunto de 650 millones de pesos para uso residencial y comercial que no tiene comparación en la entidad y que será modelo de arquitectura vertical. Su principal inversionista es Juan Carlos Martínez, empresario y amigo íntimo del gobernador, quien del negocio de telefonía celular saltó sorpresivamente al jugoso sector inmobiliario. Indiscutiblemente los permisos de obra, presumimos, son el resultado de la mejora regulatoria aplicada en la actual administración, que busca acelerar los trámites para el desarrollo de negocios. La pregunta es si se necesita ser amigo del gobernador para no ser víctima del tortuoso viacrucis burocrático, lo decimos porque para un pequeño empresario tramitar un permiso comercial resulta por demás pantanoso, máxime cuando las unidades de servicios estatales continúan sin operar. En la edición de hoy la reportera Laura Trejo entrega un interesante reportaje a cerca de las ventajas y expectativas del desarrollo inmobiliario. Sin embargo, habrá que preguntarse si el Estado garantiza, por ejemplo, la accesibilidad de los servicios, sobre todo del agua, un elemento cada vez más escaso en el entorno social-urbano. En definitiva lo que le urge a este estado es desarrollo económico, y lo demostrado por la oficina del joven José Luis Romo en estos 18 meses de trabajo es por mucho lo que anteriores gobiernos dejaron de hacer. El círculo virtuoso es indispensable para el crecimiento de un estado pobre que le urge una buena dosis de infraestructura, la de la capital de Hidalgo es vieja, limitada e inoperante, por ello se requiere modernizar la casa para cautivar a los invitados. Pero antes, consideramos se debe aclarar si el negocio de los celulares es suficiente para invertir tal cantidad en sendos complejos, qué injerencia directa tiene la gente del gobierno en esas obras. En cuánto tiempo podremos alcanzar a Puebla o Querétaro, entidades que ya le llevan un buen trazo adelante a Pachuca en el desarrollo económico. Por supuesto no dudamos de que los empleos en los complejos comerciales sean para los hidalguenses, pero bajo qué salarios, quizá no los suficientes para acceder a un departamento con valor de hasta 4 millones. Sinceramente no lo creemos así. De filón. El Instituto Nacional Electoral sigue de vacaciones. Primero continúa sin publicar las listas oficiales de los candidatos a un cargo de elección federal por Hidalgo y, después, no envió la validación oficial de las cédulas de afiliación para que el Instituto Estatal Electoral valide o rechace la solicitud de registro de nuevos partidos políticos. Con las campañas en marcha, ¿cuál es la prisa?

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