No siempre la educación particular es garantía de calidad. La noche del viernes, los dueños de las instalaciones donde se localiza el Instituto Gandhi instruyeron el desalojo de la propiedad porque las autoridades del plantel no pagaron la renta. Este hecho causó preocupación de padres de familia, no solo por la zozobra de lo que vendrá para sus hijos en la parte académica, sino porque la documentación que contiene datos personales estuvo expuesta, sin ningún tipo de protección en la calle. Sin duda es un hecho excepcional, nunca se había hecho pública una denuncia de esta naturaleza en la que se ventilara una problemática entre particulares que pusiera en riesgo la seguridad del alumnado y sus familias. Regularmente se tiene la idea de que le educación privada es superior en calidad a la que ofrece el Estado, pero en ocasiones no es así. Cómo se tiene la certeza, por ejemplo, de que las calificaciones de un estudiante que cursa en esa modalidad reflejan realmente el aprovechamiento. Salta a la luz una denuncia hecha recientemente por padres de familia que acusaban que algunos docentes en escuelas de Pachuca no tenían título profesional que acreditara su capacidad para estar frente a grupo. Lo ocurrido en Tulancingo obliga a que la educación privada debe estar permanentemente sujeta a evaluación de la Secretaría de Educación Pública, no solo en el contexto académico, sino administrativo. Porque la calidad no solo se mide en exámenes, sino en el buen trato a los clientes que recurren a la educación particular, muchas veces no por gusto, sino por la necesidad a la que conlleva la incapacidad del gobierno de garantizar el servicio. Si bien el tema del Instituto Gandhi es entre particulares, no es justo para el alumnado y sus familias permanecer en esa zozobra. Ojalá que la dependencia que encabeza el maestro Atilano Rodríguez tenga un plan de rescate. De filón. Cuidado con las artimañas de algunas cajas de ahorro que carecen de la mínima garantía de buen funcionamiento, en tiempos de crisis no hay poder administrativo que las detenga.

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