Con las encomiendas y la repartición de tierras, en la segunda mitad del siglo XVI; tiene sus orígenes la hacienda, que a partir del siglo XVII y hasta el Porfiriato, esta constituye una unidad productiva con una organización compleja; con las siguientes características: tenía dominio sobre los recursos naturales de la zona (agua y tierra), dominio sobre la fuerza de trabajo y dominio sobre los mercados regionales y locales.
Algunas de las primeras haciendas estuvieron ubicadas principalmente en las zonas agrícolas del territorio central del virreinato, actualmente corresponde a los estados de Hidalgo, Guerrero, Michoacán, Morelos, Puebla y Tlaxcala. Se ha hablado sobre el importante papel que tuvieron las haciendas en la economía del país, se sabe que la actividad a la que se dedicaban estaba determinada por su entorno natural; por ejemplo hubo haciendas agrícolas, ganaderas, mineras, henequeneras, azucareras y pulqueras principalmente.
Muchas de las investigaciones que se han realizado sobre las haciendas tratan los aspectos formativo y económico dándole diferentes enfoques por ejemplo Charles Gibson, François Chavalier y Gisela Von Wobeser, hablan sobre los orígenes de la hacienda, Enrique Florescano y Edith Boorteir han estudiado su desarrollo, transformación y evolución en las diversas épocas; Jan Bazant y Enrique Semo analizaron lo referente a la producción y los mercados de consumo. Solo por mencionar algunos.
La estadía en una hacienda, conocer la historia de esta y por supuesto convivir con los hacendados, simplemente no tiene parangón y es justamente en el estado de Hidalgo donde existen historias de concreto que forman los llamados cascos de haciendas y que esperan ser descubiertas; por citar un ejemplo se encuentra la hacienda de Ocotepec destacando por el valor histórico ligado a la historia nacional ya que fue dueña de ella Leona Vicario que junto a los próceres de la patria participó para lograr la independencia nacional.
Otra de las haciendas que dejan huella en cuanto se visita es Los Olivos, ubicada muy cerca del municipio Zempoala, naturalmente, en Hidalgo. La finca Los Olivos se conformó a partir de 1870, con la adquisición de siete ranchos (Godínez Grande, Godínez Chico, Las Ánimas, Pozos, San Gabrielito, San Juan de los Llanos y Rancho Montaño, conocido más bien por La Troje con su anexo La Palmita, este en el distrito de Otumba) con extensión total de 625 Ha.
La hacienda logró en el año de 1876 las primeras construcciones y las obras hidráulicas, también inició la plantación del maguey durante estos primeros años y así cada año alcanzando la madurez de cada planta, se podía ir capando y extrayendo aguamiel para alimentar al tinacal con una fecha de inauguración del 18 de febrero de 1886; por último las caballerizas se lograron en septiembre del año de 1900 en pleno porfiriato, asimismo otras áreas edificadas de la hacienda fueron, trojes, calpanerías, corrales, macheros, casa principal, jardines, lavaderos, bodegas, oficina, tienda de raya, muros perimetrales, etcétera. Se logró entonces que el exterior delimite un área de 6.5 Ha, incluyendo tan solo el interior más alto, delimitando un área de 1.3 Ha.
En el interior de la hacienda como es característico se encuentra la casa principal, oficina, biblioteca, tienda de raya, capilla, calpanería, trojes, bodegas, talleres de carpintería y herrería donde se hacían y reparaban carretas y ruedas, el aljibe exterior con bebederos integrados en su frontal, que posee una puerta coronada por una cruz para acceder a una rampa de mantenimiento, las paredes bruñidas con cal y tezontle, aún realizan adecuadamente su función, la fachada principal del casco está protegida con un atractivo portal de cantería de arcos rebajados, el portal conduce a la capilla, al tinacal y un gran portón que accede a la parte interior de la propiedad sin faltar una peculiar y característica tradición, la heráldica de los hacendados, los dueños.
Y aún hay más, por si no fuese poco la hacienda Los Olivos, es una de las poquísimas que se halla en muy buen estado, gracias a las restauraciones minuciosas y apegadas al contexto histórico del siglo XIX, efectuadas en años recientes por su propietario. Apegándose junto con su mobiliario a transportarnos a una época que, al igual que antaño, todas las habitaciones que conforman la hacienda son alumbradas con candiles de velas y uno que otro quinqué de petróleo.
Vale la pena en demasía poder visitar Los Olivos para adentrarse a un mundo singular que marcó una época sin par, además se añade la cordialidad de los actuales dueños de este coloso marcando una estadía placentera.

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.