El sismo del 7 de septiembre y luego el ocurrido el 19 de este mes no solo dejaron heridas físicas en la población, también provocaron secuelas psicológicas que se traducen en fenómenos como el que vivimos ayer en la capital del estado y en Tulancingo. Resulta que ayer una falsa alarma, derivada de un error humano, provocó la evacuación de mil 300 personas, que en ese momento llevaban a cabo alguna actividad en el palacio de gobierno estatal. Una persona sintió un movimiento telúrico inexistente y activó la alarma. El mismo fenómeno se registró en la Casa Rule, sede del ayuntamiento capitalino, y también en la sede de la presidencia municipal de Tulancingo. Al final, no ocurrió nada, pero quedó el hecho anecdótico que demuestra el nivel de tensión en el que nos encontramos, luego de dos experiencias traumáticas que dejaron hondas heridas en los mexicanos. Por otra parte, el fenómeno de ayer demostró que al menos en las dependencias de gobierno, los trabajadores responden rápidamente y desalojan los edificios en orden y conforme a los protocolos. Esto es un aspecto positivo, pero sin duda también es importante atender la salud mental de las personas, pues por lo general la dejamos en segundo plano, como si no fuera vital. Los daños psicológicos, sin embargo, afectan a las personas de distintas formas –los niños son especialmente vulnerables– y deben ser motivo de atención. De hecho, se activaron desde el 19 de septiembre, al menos en la Ciudad de México, centros de atención psicológica con línea telefónica activa para que los afectados puedan recibir atención profesional. El Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente es uno de ellos. Y además, en las zonas siniestradas, se pusieron a disposición los servicios de 23 profesionales de la salud mental, también en la capital del país. Valdría la pena que las autoridades locales pensaran en atender la salud mental de sus trabajadores y que además ofrecieran servicios para la población en general en coyunturas como esta. Al final no solo padecemos de dolencias físicas, la salud mental debe ser tomada en cuenta con la importancia que merece. De filón. La coyuntura nos hace olvidar momentáneamente nuestros problemas cotidianos, pero no por eso desaparecen. En agosto tuvimos un mes especialmente violento. Según la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), durante ese periodo fueron abiertas 24 carpetas de investigación por asesinatos perpetrados en la entidad, colocándose como el segundo mes más violento después de enero.

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