Las ideas, la cultura y sus guerras

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Antes de meternos de lleno a la cultura en nuestro país, estimados lectores, me parece fundamental hablar de un país que siempre ha estado unido a México; un amigo, un hermano, ese que luchó contra el explotador régimen fascista y dictatorial de Batista, apoyado por el subsidio de Estados Unidos –yanquis– y que contra todo eso, se levantó, luchó y ganó; pasó de ser casi el burdel de los millonarios gringos, que iban a apostar en los casinos de los enriquecidos y apátridas cubanos (hoy gusanos en Miami) que explotaban infamemente a sus conciudadanos, extranjeros gringos que se ponían a emborracharse del alcohol y Sol en sus bellas playas caribeñas, y esclavizaban a la isla.
En fin, un país que no podemos dejar de mencionar cuando se habla de cultura: la República de Cuba. Bueno, para ello, les cito solo la idea principal de la política cultural de ese entrañable lugar.
“El Ministerio de Cultura, Órgano de la Administración Central del Estado de la República de Cuba, para dirigir, orientar, controlar y ejecutar en el ámbito de su competencia la aplicación de la política cultural del Estado y del gobierno cubanos, así como garantizar la defensa, preservación y enriquecimiento del patrimonio cultural de la nación cubana.
“Esta política cultural abarca los ámbitos del cine y otros productos audiovisuales, la música, el libro, la plástica y las artes visuales en general, el patrimonio cultural y el trabajo comunitario; como parte de su ámbito de competencia también se ocupa de la formación del relevo en cada una de las manifestaciones, la proyección internacional, las relaciones de colaboración con otros países y la comercialización cultural.
“La política cultural cubana tiene como pauta la asociación indisoluble de los conceptos de cultura y libertad, presentes en el ideario de los máximos exponentes de nuestra historia revolucionaria: ‘Ser cultos es el único modo de ser libres’, José Martí, 1884.
“Sin cultura no hay libertad posible”, Fidel Castro, 2002.
Esto por ahora, bello y emotivo, principios tan bien sentados, que son claros como el agua del Caribe, transparentes y translúcidas, vamos que ya veremos más.
Cuba, primera parte de dos, continuará…

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