Iniciado este año 2019 se tomaron decisiones institucionales contrarias a los derechos de los públicos de los medios de difusión/comunicación que revelan la poca importancia que se da al tema: el 22 de mayo, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) otorgó los títulos de concesión única para operar frecuencias de radio y TV de paga a la asociación religiosa La Visión de Dios AC, ignorando y violando las leyes en materia de asociaciones religiosas.

Ante la inconformidad y polémica, el IFT respondió que “tras una revisión y análisis exhaustivo del expediente administrativo, que fue debidamente integrado con las constancias exhibidas por la solicitante y las opiniones correspondientes, el 10 de abril de 2019, por unanimidad el pleno del IFT consideró que esta asociación civil acreditó los requisitos establecidos por la ley y los lineamientos para el otorgamiento de concesiones”.

La respuesta se dio ante el pronunciamiento de las asociaciones civiles AMDA (Asociación Mexicana de Defensores de Audiencias) y Amedi (Asociación Mexicana de Derecho a la Información), que denunciaron: “Es inaceptable que el órgano regulador de las telecomunicaciones y la radiodifusión en nuestro país pase por alto la legislación y viole lo establecido en los artículos 16 y 21 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, al otorgar un título de concesión única a la organización religiosa cristiana La Visión de Dios AC. Con esta decisión además se violenta el Pacto Social que desde el siglo XIX nos hemos dado los mexicanos como Estado laico legitimado por la soberanía popular y las instituciones democráticas, alejado de dogmas religiosos o fundamentalistas”.

Ambas instancias señalaron que este tipo de decisiones son contrarias al principio de Estado laico y al espíritu de los medios de difusión/comunicación que tienen como razón de ser la imparcialidad, la veracidad y la objetividad. En suma, el no proselitismo religioso ni político. Señalaron en la carta pública y dirigida al IFT la violación flagrante de las leyes en la materia: el artículo 16 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público que a la letra establece:

“Las asociaciones religiosas y los ministros de culto no podrán poseer o administrar, por sí o por interpósita persona, concesiones para la explotación de estaciones de radio, televisión o cualquier tipo de telecomunicación ni adquirir, poseer o administrar cualquiera de los medios de comunicación masiva.”

Dicha ley agrega en el artículo 21: “Las asociaciones religiosas únicamente podrán, de manera extraordinaria, transmitir o difundir actos de culto religioso a través de medios masivos de comunicación no impresos, previa autorización de la Secretaría de Gobernación”.

“Asimismo, el reglamento de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público en su artículo 30 menciona que los actos de culto religioso de asociaciones religiosas debidamente registradas no se pueden trasmitir de manera permanente.”

Bajo estas puntualizaciones legales, se exigió que el Instituto Federal de Telecomunicaciones actúe de acuerdo a su mandato: preservar el bien público de una información plural, no tendenciosa y con fines abiertamente adoctrinantes. En suma, “fundamentada en actos de fe y por ello, parcial y excluyente, lo cual es contrario a nuestros fundamentos constitucionales”.

Sin lugar a dudas, el IFT, organismo encargado de preservar formal y legalmente los derechos de las audiencias, a pesar de su respuesta, transgrede su misión y encargo público, olvidando su papel y compromiso al responder a intereses coyunturales y de sectores poderosos como el de las iglesias. Aunque en su réplica, aclaró que “el IFT carece de atribuciones para catalogar a asociaciones o personas como asociaciones religiosas o ministros de culto público; y la aplicación de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público no es competencia de este instituto”.

Así, la respuesta en el tema de los derechos de las audiencias, que no cristalizan, no se reconocen cabalmente. La espera, desespera. Mientras hay que levantar la voz fuerte; AMDA y Amedi son portavoces fieles contra los sinsentidos de la respuesta.

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