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Las latas de Judas en El Arbolito

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Pachuca.-

Con latas de frijoles, atún y leche condensada amarradas en bolsas de plástico, a manera de piñatas nueve Judas son quemados en el barrio El Arbolito en la Bella Airosa. Es el cierre de la Semana Santa en una de las colonias con alta percepción de delincuencia en la capital hidalguense.

Es Sábado de Gloria y en la calle de Hermenegildo Galeana comienzan a llegar los vecinos que desde el jueves viven la representación de los últimos días de vida de Jesús, el hijo de Dios en la religión católica, y que en México y en Hidalgo lo celebran de manera especial.
Afuera de la cantina Don Cu y justo en frente de la peluquería Jockey, los organizadores atan en los techos, desde hace 42 años, lazos para que a manera de piñata amarren a los Judas que quemarán en represalia por traicionar a Jesús.

Pero en El Arbolito las cosas se celebran de una manera particular, a los Judas de papel y engrudo se les cuelgan bolsas con alimentos, preferencialmente en latas, para que una vez quemados, los vecinos puedan quedárselos a manera de regalo.

La dinámica es sencilla, alguien (políticos, funcionarios o ciudadanos) donan el muñeco con los alimentos enlatados, el conductor del evento anuncia si será para mujeres, hombres o niños y comienzan a arder.

Por una mecha larga, el fuego recorre la figura; diablos, payasos y hasta uno que otro trajeado se encienden para explotar los fuegos artificiales que tienen alrededor de su cuerpo.

Con una marca de cerveza pintada en la cantina de fondo, la figura hace humo y ruido, anunciante que la Semana Santa 2018 se va; el Judas se quema a medias y las cuerdas que lo sostienen son llevadas a lo alto para que las personas no lo alcancen.

Una vez que lo que queda de la figura se apagó y el presentador decidió si es para mujeres, hombres o niños, se avalanchan sobre el muñeco y arrancan las latas en lo que, como si fuera una piñata, ganan los más rápidos.

Así en nueve ocasiones con cada figura quemada por los cuetes; además, hay rifas que sucedieron entre cada uno y pelotas que repartieron a niños para recordar que las tradiciones tienen que seguir.

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