Una de las características del proceso de urbanización es el crecimiento de las grandes ciudades o megaciudades, llamadas así por su gran número de habitantes.
La zona metropolitana surge cuando una ciudad rebasa su límite territorial político-administrativo, para conformar una continuidad urbana ubicada en dos o más municipios en los cuales no se ubica la ciudad central.
El término megaciudad fue definido por Naciones Unidas como ciudades con poblaciones mayores a 10 millones de habitantes y se encuentran principalmente en los países en desarrollo. En 1990 había 10 megaciudades en el mundo; en 2014 ya eran 28 y en 2030 se espera que 41 ciudades alcancen esa cantidad de habitantes.
El autor Jean Gottmann adoptó el concepto megalópolis para hacer referencia a un conglomerado urbano en la costa noreste en Estados Unidos. Por su tamaño y masa, la urbe experimenta un crecimiento excepcional y una gran concentración de población, de instalaciones industriales y comerciales, de riqueza financiera y de actividades culturales.
La población total de la megalópolis de la región centro del país está integrada por siete entidades federativas: Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Querétaro, Morelos, Puebla y Tlaxcala.
Según información del Inegi, el crecimiento poblacional entre 1990 y 2015 tiene importantes contrastes en términos absolutos y porcentuales; sin embargo aun cuando la mayoría de éstos no ha crecido más de 50 por ciento, la información adquiere notoriedad cuando se examina espacialmente y junto con otras variables.
En principio, de 1990 a 2015 se sabe que 301 municipios registraron un crecimiento menor o igual a 50 por ciento, mientras que 172 municipios crecieron en más de 50 y hasta 100 por ciento. Finalmente, 60 municipios tuvieron un crecimiento mayor de 100 por ciento y hasta de 621.3 por ciento.
La lista de los 16 municipios con los porcentajes de crecimiento más altos son los que se muestran (véase tabla).
Este proceso se ha acentuado hacia la periferia de la megalópolis, es decir, el territorio que corresponde a la Zona Metropolitana del Valle de México que ha sido rodeado por municipios con un crecimiento exponencial considerable. Sin embargo, quizás el fenómeno más interesante ha sido encontrar, por un lado, la dispersión de dicho crecimiento; por otro, la conjugación de zonas cada vez más homogéneas en términos demográficos, económicos y sociales.
En el crecimiento que se presenta del Valle de México se observará que más allá de los municipios centrales hay una fuerte actividad en el cambio de uso de suelo, hacia la zona norte de la megalópolis destaca el estado de Hidalgo, con presencia de un conjunto predominante de áreas urbanas. Lo mismo ocurre al poniente en la Zona Metropolitana de Toluca.
La expansión territorial de las áreas urbanas crea espacios nuevos, con vinculaciones económicas, sociales o políticas entre cada entidad, entre municipios, que a veces están lideradas por las capitales de las entidades federativas como el Estado de México o la Ciudad de México (CDMX), principalmente, o Hidalgo.
Los elementos anteriores se relacionan específicamente con la construcción de una variable de análisis importante: la densidad poblacional.
Ésta se refiere a la relación que hay entre el número total de habitantes en un espacio determinado y la superficie de éste.
Abordar el tema de la megalópolis desde cualquier perspectiva implica esencialmente ubicar su dimensión geográfica y demográfica.
Se enriquece la información presentada de los datos oficiales proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), específicamente a través de sus censos y de la Encuesta Intercensal más reciente (2015).

Fuente: Elaboración del CESOP con información de la Serie histórica censal e intercensal 1990-2010 y de los resultados de la Encuesta Intercensal de Población y Vivienda 2015 (Inegi, 2016)

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