Esta es una muy interesante recopilación bajo el título “Las novelas más famosas del mundo”. El análisis parte desde los clásicos de la antigüedad hasta llegar con el boom de las nuevas expresiones latinoamericanas.

El trayecto literario que se analiza, por así decirlo, pasa desde Dafnis y Cloe de Longo, para seguir con los textos de caballería, la picaresca, las históricas y psicológicas, de costumbres, de aventuras, románticas y satíricas, fantásticas y realistas.

La directora general en la selección es María Eloísa Álvarez del Real.

En una sustanciosa introducción acepta que el libro no puede contener todas las obras y se reconoce que hay dolorosas ausencias.

Esta es una primera entrega de cinco.

De cada autor se eligió su trabajo más representativo o en el caso de los muy prolíficos y brillantes, una entre las que lo son dentro de su producción de toda una vida.

Se acepta una de las finalidades del libro: “Esperamos que funcione como un acicate para los lectores, despertándoles el hambre para ahondar en la literatura universal, como forma de acrecentar su cultura; que lejos de satisfacerles, avive el ansia de conocer los caracteres, las imágenes, las pasiones y turbulencias de determinados momentos en la historia de los diferentes países, que gracias a los grandes escritores, han quedado plasmados para siempre como legado cultural universal”.

Dafnis y Cloe. La trama se desarrolla en la isla griega de Lesbos, donde un pastor llamado Lamon encontró un día a una de sus cabras amamantando a un pequeño niño cubierto de un rico manto y junto a él una daga de marfil. Lamon fue en busca de su mujer Mirtale, tomaron el niño y escondieron las prendas que traía consigo; lo adoptaron como hijo y le pusieron por nombre Dafnis.

El autor es Longo, griego, del siglo III y a su obra se le reconoce como una de las mejores bucólicas de temática erótica de la literatura universal. Goethe la consideró como expresión maestra. Es una de las precursoras del género novelístico.

Entre los siglos XVI y XVIII, sobresalen dos.

La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (1554). Anónima. El nacimiento de Lázaro estuvo rodeado de circunstancias especiales. La noche en que nació, su madre se encontraba en el molino donde trabajaba su padre y que se hallaba justamente encima del Tormes, por lo que Lázaro, considerándose venido al mundo dentro del río, tomó el nombre de este por apellido.

Tenía Lázaro 9 años, cuando su padre fue acusado de robar harina a los sacos de sus clientes. Le impusieron un severo castigo y luego se unió a cierta armada organizada contra los moros, sirviendo como acemilero de un caballero, en cuyo servicio más tarde murió.

De la literatura española se le clasifica como picaresca. Tuvo una gran influencia en la novelística europea del siglo XVI y en la posterior.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes Saavedra. (1547-1616). La figura más relevante y universal de las letras españolas. Nació en Alcalá de Henares y murió en Madrid. Su vida fue azarosa: paje de eclesiástico; soldado en Lepanto, donde perdió la movilidad de su mano izquierda; prisionero de los turcos en Argel; cobrador de alcabalas en Andalucía; agente proveedor de la armada invencible; protegido del conde de Lemos, mecenas poco generoso; memorialista en eterna espera del favor real; escritor mal comprendido y hombre infeliz en su hogar. Fue encarcelado varias veces por deudas y por un asunto de homicidio nada claro.

Su obra cimera se publicó en dos partes: la primera en Madrid en 1605 y la segunda 10 años después en el mismo lugar. La definió como “una invectiva contra los libros de caballerías”, desborda este pretextado objetivo para satirizar toda la sociedad de su tiempo; burla la censura valiéndose de símbolos incluso en los pasajes aparentemente más ingenuos.

Los personajes principales de El Quijote son: Alonso Quijano: hidalgo que adopta el nombre de don Quijote de la Mancha y se lanza a correr aventuras como caballero andante.

Sancho Panza, escudero de don Quijote.

Dulcinea del Toboso, dama de los pensamientos de don Quijote.

El cura, el bachiller y el barbero, amigos de don Quijote.

Y se inscribe: “En un lugar de la Mancha vivía Alfonso Quijano, un hidalgo cuya hacienda le rendía para vivir con parquedad y modestia. Frisaba los 50 años y había leído tantos libros de caballería, que comenzó a ver el mundo en términos de caballeros andantes, aventuras fantásticas, encantamientos y damiselas en peligro.

“Un día para imitar los hechos que ocurrían en las novelas que había leído, decidió ingresar en las filas de la caballería y ser un igual entre sus héroes, aunque eso significara tener que revivir la ya desaparecida orden. Quiso ir en busca de aventuras que le permitieran, enmendando injusticias y entuertos, ganar nombre y fama.

” Encontró el corcel adecuado al que llamó Rocinante, “nombre a su parecer, alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes, y primero de todos los rocines del mundo”.

Halló también la mujer de sus ensueños.

“Recordó a una bella labradora que vivía en una villa cercana, la del Toboso y quien se llamaba Aldonza Lorenzo. Todo en ella era perfecto salvo su nombre, que no era digno de una princesa o de una gran dama. Una vez más don Quijote tuvo que buscar un nombre que se aviniera a la nueva condición de Aldonza, y así la convirtió en Dulcinea del Toboso.

” Lectura obligada para todos, en el hito supremo del buen escribir.

Robinson Crusoe. Daniel Defoe. (1660-1731). De vida aventurera, espía, comerciante en quiebra, periodista, poseedor de gran ingenio y de moral no muy sólida, estuvo de pronto entre los más grandes escritores de todos los tiempos al publicar, en 1719, su novela Robinson Crusoe.

Solo hay dos personajes principales: Robinson, náufrago que sobrevive en una isla desierta.

Viernes, indígena de la isla y compañero de Crusoe.

En la isla en donde encuentra refugio tras un naufragio, sus únicas pertenencias eran un cuchillo, su pipa y algo de tabaco. El barco en que viajaba encalló y en él encontró algunos fusiles, pólvora, herramientas de trabajo, alimentos y ropa.

Más adelante encuentra Viernes, quien se convirtió en su fiel servidor.

Su novela entra en el renglón de aventuras.

Robinson encarna el modelo del “buen salvaje” de Rousseau; el protagonista se identifica con las ideas filosóficas de la época en que fue escrita, animando la idea de la lucha del hombre solo frente a la inmensidad de la creación.

De editorial América SA, se imprimió en 1991.

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