Y de nuevo “saltó la liebre” en una emergencia nacional. La solidaridad de la ciudadanía se hizo presente y evidente después del sismo del 19 de septiembre y el derrumbe de edificios y muertes por tal evento. El pasmo e insuficiencia de las autoridades gubernamentales se evidenció también, una vez más, pero sobre todo la “sorpresa” es que jóvenes se movilizaron e involucraron en brigadas y apoyo incondicional para las y los afectados. La percepción social y política que considera que esta generación se caracteriza por la indiferencia y apatía, se derrumbó y demostró que son fuerza viva, latente y a punto de tomar la rienda de este país dirigido por hordas políticas sin conciencia ni alma.
En nuestro derredor podemos constatar que hay gente joven que de a poco y de manera importante está contribuyendo a transformar este país, que viejos grupos y personas han desangrado y siguen afectando con sus políticas y conductas predadoras e inhumanas. Este es el caso de Juan Durán Ayala, estudiante universitario garza que tiene una profunda vocación social y ha participado en importantes proyectos que le llevaron a obtener el tercer lugar en el Premio de la Juventud Mexiquense, en la categoría de labor social.
Este reconocimiento no es casualidad y tiene historia.
Juan es estudiante de la carrera de ciencias políticas y administración pública en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, su motivación por la labor social nace del empuje y apoyo de sus padres, quienes, cuenta, “me motivaron a no poner límites en mis metas, pero siempre buscando el mejorar y ayudar a los demás, motivo por el cual desde joven al incursionar en una escuela pública me di cuenta de muchas carencias que tenían algunos jóvenes y que esas carencias orillaban en muchos casos a que ellos entraran al ambiente del narcotráfico, el alcoholismo y la drogadicción; jóvenes que eran mis compañeros e incluso amigos. Al tener esa preocupación de regresar a casa y darme cuenta que muchos no tenían las mismas comodidades u oportunidades que yo tenía, me propuse generar pequeñas acciones que los motivaran a seguir con sus estudios o que tuvieran un negocio propio o un empleo digno; en muchas ocasiones fallé por falta de respuesta, pero eso me daba más motivo de seguir innovando mis estrategias de cambio”.
En este escenario de reflexión y acción, Juan, hijo único de galenos, fue creciendo y ampliando su perspectiva porque, dice, “te encuentras con personas que comparten tu visión y tu misión de mejorar México. Así nació Red Viral, con el propósito de ayudar e incentivar a jóvenes que proponen, empoderan y mejoran sus comunidades. Mi objetivo de cada acción comunitaria y labor social que llevo a cabo es demostrar que aunque México esté en decadencia, hay personas que luchan y se esfuerzan por recuperar el tejido social de este país. Quiero también ser ejemplo de mis amigos, vecinos, conocidos, porque hay que demostrar que se puede soñar en grande y se logra cuando uno se lo propone”.
Para Juan Durán Ayala el panorama es claro, porque ha confirmado que “el principal problema en este país de ser un agente de cambio y sobre todo joven, es que existe ese juicio de que los ‘jóvenes somos rebeldes y queremos comernos al mundo’, y muchas veces somos ignorados o simplemente usados como pie de cañón para intereses políticos. El segundo problema es que nuestra misma juventud no responde al querer mejorar el entorno donde vivimos y muchas veces pasamos a burlarnos o simplemente ignorar todo”; por esto, él se ha involucrado en proyectos de apoyo a sus pares como el de Prevención de la violencia y empoderamiento juvenil, representa a Hidalgo en Red Viral, fue fundador de Espacio Quetzal en el Estado de México y del movimiento Unidos por la Paz, así como del movimiento latinoamericano Conquistando Tierras, que promueve la microempresa en Latinoamérica. Todo esto porque cree firmemente que el cambio positivo es posible en nuestras comunidades a través de la acción de los propios jóvenes y porque él refuta la indiferencia generacional con la que se quiere identificar a la juventud de este tiempo. Tiempos de sorpresas y cambio con las nuevas generaciones, pero también de esperanza, que hoy hace mucha falta.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.