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Este 5 de junio se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente, que nos recuerda quizá la aguda percepción del bien recordado José Emilio Pacheco sobre el deterioro ambiental que evoca en su poema “Las ostras”, que dice:
“Pasamos por el mundo sin darnos cuenta, sin verlo, como si no estuviera allí o no fuéramos parte infinitesimal de todo esto… por esa misma causa también nos reímos del arte que no es a fin de cuentas sino atención enfocada. Por eso no deseo ver el mundo, le contestamos. Quiero gozar la vida sin enterarme, pasarla bien como la pasan las ostras, antes de que las guarden en su sepulcro de hielo.” Irónicamente, la contaminación que rememoró José Emilio Pacheco no solo afecta al ecosistema, existe otra contaminación que causa estragos, que es la virtud cívica.
Por otro lado, la tecnología es una extraordinaria herramienta de conocimiento y desarrollo que trae consigo grandes beneficios a la humanidad, pero cuando se ocupa con el solo propósito de la explotación desmedida de los recursos energéticos, eso para nuestro país puede tener un precio de afectación al medio ambiente muy alto para esta y las próximas generaciones, dejando a nuestro planeta maltrecho.
Entre tanto, las oscilaciones en el precio del petróleo y, en particular, la estrepitosa caída en su precio, están motivadas en parte por “la revolución energética estadunidense”. Debido a la implementación de tecnología no amigable con el medio ambiente, como lo es el “fracking”, que está prohibido en Francia, Alemania y otras naciones por las preocupaciones ambientales de sus habitantes que tienden a oponerse a éste, ya que a ellos les tocan muchos de los problemas y pocos de los beneficios de la nueva tecnología.
Debido al vacío en nuestro país sobre la conveniencia de emplear este método de explotación, puede inferirse el aumento de posibles conflictos, por lo que estos y otros problemas de combustibles fósiles y relacionados, como el transporte con ductos, la alta contaminacion por carbón, que conducen inexorablemente a su limitación a pesar de la política actual de Estados Unidos de no contribuir a disminuir el cambio climático, como lo demostró con su salida del Acuerdo de París contra el calentamiento global. Por ello es legítima la búsqueda de energías renovables no convencionales, como el viento y la energía solar, y quizá la energía nuclear, entre otras que puedan generarse en el futuro, como un gran esfuerzo de la humanidad para entrar a una era que minimice la utilización de recursos fósiles y que indudablemente repercutirá en nuestro país; por lo que ahora la resolución de esos problemas, para salir del atolladero, requerirá formar más y mejores profesionales y especialistas en diversas ramas de nuestras universidades y quizá, en palabras de José Emilio Pacheco, para decidirnos a dejar de ser ostras y aventurarnos al océano y evitar los sepulcros de hielo de la indolencia.

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Doctor en ciencias de los materiales, ingeniero minero metalúrgico por la UAEH y maestro en ciencias en geología minera por el Instituto Politécnico Nacional. Profesor investigador de la Autónoma de Hidalgo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Colabora en Libre por convicción Independiente de Hidalgo desde 2009.