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Las paredes de El 9 y la casa del muralismo en Hidalgo

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Imagina historias contadas sobre muros, un lugar lleno de misticismo y cultura de más de 25 países. Calles llenas de colores, retratos y formas infinitas para deleite visual.
En el corazón de Hidalgo y del Valle del Mezquital existe una colonia donde hace cuatro años artistas de México, Sudamérica y Europa comenzaron a plasmar en las calles murales de todo tipo para hacer de El 9, en Mixquiahuala, la casa del muralismo en la entidad y por qué no, en el país completo.

Camino al 9 

A más o menos una hora de Pachuca, la capital de Hidalgo, o dos de la Ciudad de México, sobre la carretera Actopan-Tula comienza el viaje para encontrar el poblado de El 9, que a decir de sus habitantes sin saber la razón exacta, la llamaron, luego de años, la colonia Morelos, en referencia al siervo de la nación.
Dos kilómetros arriba, luego de pasar por la avenida principal en un paisaje verde y lleno de personas que recogen el producto de la tierra, comienzan las paredes sobresalientes de El 9, nombre a partir del número de compuerta del canal que pasaba por donde se fundó el poblado y en tiempos de los abuelos, cerraban para que el agua no llegara a Tepatepec.
Ahí junto al canal, murales de distintos artistas y colectivos comienzan a aparecer y contar las historias propias, la de sus pueblos y las de la colonia que los adoptó para pintar sus bardas; así es como cerca del canal aparecen los trazos, la dualidad entre el bien y el mal y animales fusionados.

Por la avenida principal de este poblado de Mixquiahuala, en el centro del estado y los adentros del Valle del Mezquital, continúa el deleite visual con figuras a colores, tonos y técnicas de los artistas de al menos 25 países de América y Europa que dejaron un poco de sí en cada pared.
Los postes y hasta los árboles tienen imágenes plasmadas, muchas de ellas, apoyadas por los niños de la localidad que se nutren del trabajo de extranjeros, mexicanos y por supuesto mixquiahualenses.
En el kiosco de la colonia Morelos, también acompañado de murales, espera el profesor Luis Fernando Espinoza, del colectivo La Fortaleza, grupo creado para organizar y resguardar las obras de la colonia, dispuesto a contar la historia de las paredes del 9, no sin antes recomendar lo que nombraron los mejores tlacoyos del lugar, los de Doña Eva, receta de la abuela.

Para Luis Fernando la vida en la localidad ha cambiado mucho, y para bien, a partir de los murales que de 2014 a la fecha suman 170 de artistas de 25 países como Francia, Portugal, España, Italia, Argentina, Paraguay, Chile y gran parte de Sudamérica.
Ahora los vecinos del 9 colonia Morelos están contentos de ver las calles libres de propaganda en las paredes, además de las amistades que se concretan entre muralistas y pobladores.
Pero el resultado no fue planeado así desde el principio, en 2014 personas de la propia localidad decidieron hacer un encuentro de muralismo en el lugar y plasmar cerca de 10 obras en los muros.
Sin embargo, la convocatoria conjunta con movimientos de muralistas fue tan grande que se realizaron 30 murales en las calles de la localidad.

Comenzó un proyecto

Las obras se distribuyen por todas las calles de la Morelos, donde a la fecha no hay espacio que no tenga pinturas;
la avenida principal, las calles secundarias e incluso las casas aledañas al canal.
Las técnicas como los colores y obras varían, hay esgrafiado que utilizaron artistas paraguayas,
azulejo por bolivianos y estructura de cemento de un grupo de argentinos.
Asimismo, los temas que representan son historia, tradición, cultura y misticismo, abordan la libertad, la justicia y educación, además de ser retratos a gran escala de los pobladores de la zona y su forma de vivir, como la buena anécdota de una señora del pueblo que murió por causas naturales pero a sabiendas que estaría retratada en una barda de la avenida principal.

Mi casa es tu casa

Para el proceso de mantener viva esa galería a cielo abierto, la localidad es fundamental como apoyo para los encuentros de 2014, 2015 y 2016, pues los vecinos brindaron además de sus bardas, sus casas para alojar a los artistas.
El colectivo Fortaleza organiza, como lo relata Luis Fernando, a los muralistas que viven en la localidad cuando menos una semana, o más, tiempo en que realizan las obras y donde los vecinos los arropan con alimentos de la región; los artistas además no cobran por su trabajo y los materiales los cubren ellos o los consiguen entre todos.
En 2017, se publicó el libro Recinto internacional del muralismo y para este año se espera un nuevo encuentro donde se conjunte la pintura en las paredes de la zona y la escultura.

De acuerdo con la propia historia del país, el muralismo mexicano, uno de los géneros artísticos más distintivos de América Latina, tuvo su origen en la Revolución mexicana de 1910, pero fue hasta 1921 cuando inició formalmente el Movimiento Muralista Mexicano, con José Vasconcelos frente a la Secretaría de Educación Pública.
En El 9, colonia Morelos, en Mixquiahuala, la idea nació cuando José Corona Bruno, exdelegado de la localidad, y junto con el artista Jesús Rodríguez Arévalo tuvieron la idea de reavivar esa corriente artística entre los jóvenes y organizaron el primer encuentro.

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