El periodo de José Alfredo Sepúlveda Fayad al frente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH) está por concluir y es momento de hacer corte de caja. Y al hacerlo las cuentas no salen: la gestión del hermano del exprocurador Juan Manuel Sepúlveda Fayad se distinguió por lograr la desaprobación unánime de activistas y organizaciones de la sociedad civil defensoras de derechos humanos. Desde que llegó, Sepúlveda fue repudiado por su falta de experiencia en la materia, que él mismo reconoció cuando fue entrevistado por los entonces diputados locales que, sin embargo, avalaron su nombramiento. Y, desgraciadamente, demostró su inaptitud para el cargo. Durante sus cinco años al frente, el organismo que dirige José Alfredo Sepúlveda Fayad emitió un total de 52 recomendaciones, en su mayoría dirigidas a las autoridades encargadas de procuración de justicia y salud. Con esa cifra y después de hacer una simple operación aritmética, tenemos que el número de recomendaciones no llega ni siquiera a una por mes, lo que habla de la pobreza del trabajo que desempeñó la CDHEH en los últimos 60 meses. La pregunta obligada es: ¿se requiere una infraestructura del tamaño de la actual CDHEH para tales resultados? En un momento en que se elegirá al próximo presidente del organismo es importante reflexionar sobre lo que ocurre cuando llega a ese cargo un perfil sin compromiso con la lucha por los derechos humanos. No dejemos que se repita una administración como la que encabezó Sepúlveda Fayad. De filón. Hidalgo se consolida como tierra huachicolera y basta ver lo que ocurre en Mixquiahuala. Enfrentamientos y ahora un incendio de grandes proporciones son el colofón de una tierra apaleada por esos grupos delincuenciales.

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