Martín Melgoza Chávez y Juan Rubén García Lastiri

¿Sabías que?

En la Ley de Instituciones de Crédito en su artículo 61 párrafo cuarto dice: “Los derechos derivados por los depósitos e inversiones y sus intereses a que se refiere este artículo, sin movimiento en el transcurso de tres años contados a partir de que estos últimos se depositen en la cuenta global, cuyo importe no exceda por cuenta, al equivalente a 300 días de salario mínimo general vigente en el Distrito Federal, prescribirán en favor del patrimonio de la beneficencia pública. Las instituciones estarán obligadas a enterar los recursos correspondientes a la beneficencia pública dentro de un plazo máximo de 15 días contados a partir del 31 de diciembre del año en que se cumpla el supuesto previsto en este párrafo.”
Por lo anterior, si no deseas realizar movimientos en tu cuenta bancaria pero tampoco quieres perder tu dinero, te recomendamos lo
siguiente:
*Mantén tus datos actualizados. Los datos a actualizar son el nombre completo y el domicilio, así como designación de beneficiarios. Con eso mantendrás “activa” tu presencia, sin necesidad de hacer movimientos de dinero.
*Revisa tu estado de cuenta. Esto te permitirá conocer cuál es tu saldo y tu rendimiento para que tomes la mejor decisión en cuanto a dónde tener tu dinero “guardado” te da los mejores
rendimientos.
*Informa a tus beneficiarios. Verifica que sus datos se encuentren correctos y actualiza si así lo deseas los porcentajes que asignarás a cada uno.
*Valora si requieres tener esa cuenta bancaria activa. Es importante que tomes en cuenta que si la cuenta no tiene movimientos es porque está en desuso y con el riesgo que por omisión ese recurso pase a la beneficencia pública. Quizá el mantener ese recurso en esa cuenta no te esté proporcionando el máximo rendimiento.
Toma tus precauciones y no pierdas tu dinero, es muy común que ya no ocupes aquella cuenta de banco de tu primer trabajo, o alguna pequeña cuenta de ahorro que abandonaste en el intento de invertir o ahorrar unos pesos. Incluso es posible que hayas tramitado alguna tarjeta o cuenta departamental en el furor de unas rebajas, y nunca más la has vuelto a usar.
Recuerda el refrán: a río revuelto, ganancia de pescadores.
¡Usted qué opina!

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