Las precampañas políticas en México

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Aide Hernández García

A diferencia de países con democracias consolidadas, en México hay una sobrerregulación de las campañas políticas, y aun así cada partido evade estas disposiciones y hace lo que quiere y cuando quiere. En este sentido, hay un periodo de precampaña electoral (14 de diciembre al 11 de febrero), pero ningún partido, y con ello su candidato, ha respetado estas fechas electorales. El que más lo ha hecho ha sido el candidato del PRI, y no es porque sea respetuoso de la ley, sino porque no es político y lo sacaron de la función pública para ser candidato presidencial recientemente (27 de noviembre-3 de diciembre de 2017), digamos que es un nuevo político. Sin embargo, Andrés Manuel López Obrador ha estado en precampaña política desde 2012, Ricardo Anaya desde que lo nombraron presidente del Partido Acción Nacional (agosto de 2015). Entonces es una burla los tiempos de precampaña establecidos por el Instituto Nacional Electoral. Resignándonos a esta ilegalidad de los partidos políticos, centrémonos en el análisis de las precampañas y hagamos un balance de estos tres candidatos a la presidencia de la República.
Basándome solo en el tiempo legal de las precampañas, coincido con las encuestas: Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es el puntero, finalmente Obrador entendió que si quiere ganar la elección, lo tiene que hacer con asesores en comunicación política. Este candidato fue el que más lugares visitó, tiene una agenda incansable. Su discurso ya no es de un ataque feroz contra sus contrincantes, ahora es más cauto en sus declaraciones, pues aprendió, después de dos elecciones, que cualquier cosa que diga puede ser deformada y tomada en su contra; aunado a lo anterior, se le nota alegre, contento con su campaña, hasta se burla de cómo hablan de él, “para unos sigo siendo sectario, un peligro para México, y para otros, ya me volví fresa, casi fifi o ñoño”. Pero lo más espectacular de su precampaña fueron sus comerciales “ya sabes quién”, además de la presentación de su gabinete, ciudadanos muy preparados en sus aéreas y con reconocimientos académicos. Sus anuncios me parecieron muy sugerentes, pues si no los viste y no sabes quién es “ ya sabes quién”, preguntas, te mueve la curiosidad; pero si los viste, aunque no dice el nombre ni aparece AMLO sabes que se refieren a él, hasta el expresidente Felipe Calderón cayó, hizo alusión al “ya sabes quién” en sus redes sociales. Creo que Morena puede sorprender en la campaña política, con estos esfuerzos innovadores de comunicación política.
Ricardo Anaya tiene mucha energía, se le nota que está dispuesto a cualquier cosa para ganar: tomarse videos y subirlos a las redes sociales, tocar la guitarra, dar a conocer cuántos idiomas habla, las actividades que realiza con sus hijos; acciones, que sin lugar a dudas dejan ver que es un joven con mucha energía, pero estas no tienen que ver con la posibilidad de demostrar poder ser un buen presidente para México, y de manera contraria, están haciendo que pierda formalidad su figura como candidato presidencial; tampoco le ayuda su juventud y su porte, pues como se viste se ve aún más joven de lo que es, y no creo que los mexicanos vean en él a una persona con experiencia para ocupar la presidencia, pues en la cultura mexicana es común relacionar juventud con poca experiencia, sea o no el caso. En su discurso, el estar atacando, principalmente, a José Antonio Meade: “Sería bueno que (Meade) se tome un té de jengibre para la memoria y se acuerde que él era el secretario de Haciendo cuando se dio el gasolinazo”, le ha traído también que el PRI le saque sus trapitos sucios, como de dónde viene su riqueza a su corta edad. Su comercial con el niño Yuawi López, o mejor conocido como el Niño naranja, tampoco le ayuda, pues en el comerciales se ve muy forzada su presencia (tocando la guitarra) y la del niño cantando y bailando, creo que este comercial no fortalece su figura como un político con experiencia, al contrario, refleja su juventud. Anaya tiene que entender que México necesita un presidente, no un músico o un “buen padre”.
Finalmente, Meade, como ya lo sabemos, no es político y se le reconoce como un funcionario trabajador, en consecuencia, está haciendo lo que sabe hacer: desempeñarse arduamente, ahora como candidato presidencial, sin embargo, al igual que Anaya la poca experiencia política se le nota, ha atacado duramente a sus contrincantes, y desde mi punto de vista hasta sin fundamento, ha tratado de centrarse en que él no es corrupto, que es recto, honesto, empero su personalidad no ha logrado transmitir que esto puede hacer la diferencia en el PRI, el hartazgo a este partido hace que este discurso no se quede en el imaginario colectivo y hasta se vea incongruente el candidato con el partido. En su discurso también deja ver poca experiencia: “Nos duele profundamente que Javier Duarte nos haya traicionado con la corrupción. Nos duele que Javier Duarte haya lastimado nuestro prestigio, nos duele porque no nos define y no nos describe”, en primer lugar, estas palabras que son demasiado coloquiales, están catalogadas en el imaginario colectivo como “fresas” y se les relaciona con las clases medias altas y altas, por lo que hasta han servido de memes en las redes sociales; pero en segundo lugar, la corrupción no es un tema de dolencia, es de legalidad, y si les duele a los priistas, pues que metan a la cárcel a los corruptos, cosa que no han hecho. Creo que Meade no ha entendido que los mexicanos no quieren a un presidente que le duela la pobreza, la corrupción, la violencia, la mala educación, sino un presidente que sea capaz de cambiar estas circunstancias. Su anuncio “corre la voz”, trata de llamar sobre la transparencia del dinero, que es un tema que el PRI no ha hecho, por tanto el comercial no logra conectar al partido con el elector y, en el comercial de es tiempo de las mujeres y las niñas, nuevamente llama a creer en él, pues según lo declara ha sido recto con su familia, en este sentido, tanto Anaya como Meade no han entendido que para ser candidatos presidenciales no es suficiente con que hayan o sean buenos padres y/o esposos.
Así estuvo la semifinal, veamos que sucede en la carrera final para presidente de México: AMLO acabará en primer lugar o, como ha pasado en las anteriores dos elecciones presidenciales, perderá por una pequeña diferencia, ¿usted qué opina?

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