¿Qué motiva a personas o familias enteras a emprender un viaje a pie para llegar a Estados Unidos? Desde hace varias semanas tenemos noticias sobre la caravana de migrantes centroamericanos que están atravesando nuestro país, sorprende la cantidad de mujeres acompañadas de niños, incluso embarazadas que tuvieron su parto en territorio mexicano. Desde El Salvador hasta el sur de Estados Unidos es una distancia de más de 3 mil kilómetros, eso caminado bajo las inclemencias del tiempo, con hambre, sed, cansancio acumulado y sueño no concluido, tales condiciones hacen inimaginable emprender tal odisea, tales situaciones no han detenido a cientos de personas que participan en la caravana.

En las redes sociales los comentarios al respecto me asustan, pues predominan las voces que descalifican con aliento xenófobo a los migrantes, son miradas que carecen de una perspectiva histórica sobre las condiciones de Centroamérica, no es casualidad que El Salvador, Nicaragua y Guatemala, presenten los menores niveles de desarrollo humano, la pobreza tiene varios frentes, el más evidente es la carencia de bienes y servicios, otro es la incertidumbre del futuro, y quizá el más agresivo de todos es la inseguridad social que hace que los sectores pobres sean los más afectados. Los sectores ricos y medios con sus recursos implementan estrategias que los expone menos a la inseguridad social, no es la misma suerte para las personas de clases pobres que tienen que transitar por calles inseguras, que viven en barrios donde la criminalidad está instalada, y cualquier pretexto es válido para perder bienes e incluso la vida. En tales condiciones han sido las mujeres las mayores afectadas en sus propios cuerpos cuando señalan que su embarazo es producto de una violación, ellas narran que sus esposos o hijos han sido muertos por delincuentes y solo desean poner a salvo a los menores para que no sean captados por la delincuencia, con tales circunstancias quién quiere o desea permanecer en un lugar que en todo momento le recuerda su marginación.

Ese olvido de parte de sus gobiernos, rompe con todo sentido de pertenencia nacional o local, ¿pertenecer a qué? ¿Añorar qué? Cuando los recuerdos solo remiten a carencias y miedo permanente. Tales circunstancias hacen de los migrantes a humanos que busca sobrevivir bajo las condiciones a su alcance, aunque eso signifique enrolarse en una caravana cuyo destino y permanencia sea incierta.

Huir de la pobreza es un mal que nos acompaña desde hace décadas, ahora se nos agrega la violencia, así que realidades narradas por los migrantes no son ajenas a nuestro contexto mexicano ¿Acaso en Guerrero, Michoacán, Veracruz, no pueden hablarnos de las mismas experiencias de pobreza y violencia? Nosotros al interior de nuestro territorio tenemos nuestros propios éxodos, solo espero que la xenofobia no alcance a nuestros propios migrantes internos. Se nos olvida que la violencia e inseguridad que enfrentamos nos es culpa de los inmigrantes, sino de nuestros gobiernos ineficientes.

Hay algo más que nos hace comunes a los centroamericanos, su negación a aceptar la ayuda ofrecida por los gobiernos estatales, ellos como nosotros, sabemos que no podemos confiar en nuestras autoridades. Solo la sociedad civil organizada es la única seguridad y ayuda que pueden tener los integrantes de la caravana, los más aventajados ya llegaron a la Ciudad de México, los rezagos, niños, mujeres y personas que tienen bajo su cuidado a alguien avanzan más lentamente.

¿Qué motiva a personas o familias enteras a emprender un viaje a pie para llegar a Estados Unidos? La desesperación y el instinto de sobrevivencia ¿hay algo más humano que eso?

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