Divertidas e irreverentes, absurdas e inverosímiles… sí, hay una saga cinematográfica digna de ser nombrada “reina del cine palomero”, esa es Rápidos y furiosos. Y es que lo que empezó como una cinta de carreras de autos clandestinas y contrabando de combustible, se fue convirtiendo poco a poco en una serie de agentes secretos insertos en problemáticas cada vez más exageradas. Ante ello, decidimos listar algunas de las situaciones más hilarantes dentro de la franquicia, no sin antes advertirte que podrías soltar un “ay no m#$%#s” ante tantos excesos…

1. Hobbs tira un helicóptero con una cadena. La primera adición a nuestra humilde lista proviene del más reciente episodio de la franquicia: Rápidos y furiosos: Hobbs & Shaw. En ella, el exagente de la ley y el matón carismático deben detener a un morenazo modificado cibernéticamente que busca liberar un virus y blah, blah, blah… En una de sus escenas más espectaculares –por no decir “ay, no m#$%&/s”–, Hobbs –interpretado por Dwayne Johnson– logra derribar un helicóptero tan solo pujando con una cadena y haciendo uso de sus tremendos bíceps. Así, sin más. Y ni siquiera le sale una ampolla.

2. Dominic Toretto resiste una explosión nuclear. Rápidos y furiosos 8 resultaba innecesaria tras la buena conclusión en la séptima parte. Pero elegante caballero es don dinero y Vin Diesel se animó a alargar la serie hasta la décima parte. En el filme que nos ocupa aquí, la villana en turno Charlize Theron activa una bomba atómica en la Antártida y Dominic Toretto (Diesel) está a punto de recibir el impacto de semejante artefacto cuando sus valedores lo protegen de la onda radioactiva con el poder del amor… y sus autos tuneados salidos de Vochomanía. Nadie muere ni se derrite ni desarrolla cáncer ni de perdida se pone rojo como camarón pelado.

3. El robo de una bóveda de banco. Rápidos y furiosos 5in control juega a ser La gran estafa… pero con sus obvias limitaciones. Aquí Toretto, O’Conner y compañía se disponen a hacer un último trabajo para jubilarse, el cual consiste en el robo de la bóveda de un banco, la cual será arrastrada por sus flamantes automóviles. Luego de destruir medio Sao Paulo con autos, garotas y zambinha, son capturados por Hobbs y… giro de tuerca: descubrimos que los bandidos habían ocupado una réplica de la cámara secreta para distraer a los chuchos y escapar tranquilamente hacia la siguiente secuela. Un churro, pero bien hecho.

4. De un edificio a otro. Rápidos y furiosos 7 es también un churrazo, pero todos la queremos porque es muy entretenida y suponía el final de la franquicia ante la muerte de su coprotagonista Paul Walker. Así que si bien tenemos en ella muchos momentos “ay, no m$&(=s”, la verdad pasamos por alto la mayoría. A excepción de este: Toretto y compañía deben robarle el coche a un jeque árabe, ya que dentro del automotor está el software más mamalón para la detección de personas y objetos. Algo así como el ojo espía que utilizan Facebook y Google para saber nuestros gustos. Como a los héroes-forajidos se les escapa el tiempo, no queda más que echar a andar el coche y saltar de un edificio de 70 mil pisos a otro sin sufrir siquiera torticolis.

¿Irán al cine a ver Rápidos y furiosos: Hobbs & Shaw? En caso de que sí, diviértanse mucho con esta propuesta de acción estrafalaria. En caso de que no ante tanta “ma#%#a”, ¿qué otras escenas y secuencias en esta franquicia merecen nuestra atención ante tanta exageración?

@Lucasvselmundo
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