Like
Like Love Haha Wow Sad Angry

 

Rosamary Lara
Villanueva

Área académica de
ciencias de la educación

E

xpertos en el tema, padres y profesores tienen diferentes puntos de vista y es que nos preguntamos ¿cuál es la finalidad de las tareas escolares en casa? Si estas tienen un sentido formativo o evaluativo, ¿para qué sirven? ¿Cómo ayudan? ¿Qué implicaciones tienen para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en su aprendizaje y en las relaciones con los padres y los profesores?
La tarea es un término para referirse a la práctica de una obligación o a la realización de una actividad, bien sea en el ámbito educativo, en el hogar y también en el ámbito laboral.
En la escuela tradicional, la tarea tiene una gran importancia, porque el desempeño de los estudiantes se mide por la cantidad de contenidos que los estudiantes deben abarcar en su aprendizaje y repercute en la evaluación.
En muchos colegios, los profesores suelen estar situados en su trabajo desde una perspectiva tradicional porque eso implica que mientras más tareas, los padres estarán más “a gusto con la escuela” y los contenidos pueden concluirse al término del ciclo escolar.
Esta percepción es engañosa y algunas veces mal entendida, ya que cantidad, no implica calidad en la mejora del aprendizaje y debe cuidarse cuál es el propósito de dejar tareas en casa. Actualmente este es un asunto que deja un debate abierto desde diferentes posiciones (padres, escuela y expertos educativos), ¿por qué razón los niños y niñas tienen que dedicarle más tiempo por las tardes a las actividades extraescolares?
En casa también podemos hacer otras actividades, que los niños y niñas podrían aprender, como por ejemplo: hacer un pastel con la familia, construir una maqueta, ir de compras y ayudar en la lista, hacer un cartel, aprenderse una canción, leer el cuento o libro que más guste; incluso ir al parque a correr, jugar, entre otras cosas, es decir, conectar esas tareas a la vida.
Pestalozzi mencionaba que lo que realmente interesa son las experiencias, las transformaciones con sentido de vida y que el maestro debe aprender con los alumnos para ver cómo se aprende.
Por ello, explicar a los padres el objetivo de las tareas involucra que todos en casa y en la escuela trabajen con la misma intención.
Es bien cierto que las épocas cambian y los roles en casa también, ahora muchos padres de familia, tanto papá como mamá, trabajan fuera de casa, lo que representa una forma distinta de conciliar la vida laboral con la vida familiar y eso puede afectar las relaciones con los hijos e hijas y las tareas escolares pueden tener efectos negativos como estrés, tensiones y sentimiento de culpa.
El tiempo de la tarea es un aspecto de vital importancia porque los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en etapas de su desarrollo psicológico, físico y mental necesitan de un tiempo para el descanso, el juego y las horas de sueño, para rendir adecuadamente al día siguiente y continuar las jornadas escolares en el colegio. Estudiar debe ser una actividad de disfrute, debe apasionar aprender cosas nuevas. En lugar de eso, las tareas escolares pueden molestar al niño y lo condicionan a no querer ir a la escuela, por eso es que no les gusta aprender.
La edad de los niños es una variable que hay que tener muy en cuenta a la hora de prescribir tareas escolares.
Un argumento que cuestiona las tareas extraescolares en casa lo manifiesta la Organización Mundial de la Salud (OMS) bajo la premisa de que el estudiante que deja de realizar actividades escolares en su casa, recupera la alegría en el estudio y se convierte en una persona feliz. Así vemos que en países como Finlandia y Alemania, la tarea de los niños en casa es divertirse y jugar.
Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió que las tareas escolares contribuyen a aumentar las diferencias entre alumnos ricos y alumnos pobres, porque no todos los hogares tienen las mismas condiciones económicas, educativas, sociales y culturales para dedicar el tiempo y los recursos que implica hacer las tareas con los hijos.
Los investigadores del Departamento de Psicología en la Universidad de Oviedo (2015), confirman que una de las claves está en el aprovechamiento del tiempo y subrayan que urge el diseño de intervenciones para promover en el estudiante habilidades de trabajo y estrategias de gestión del tiempo de estudio y no solo para los alumnos más jóvenes, sino también para los mayores.
Las tareas para casa inciden en el aprendizaje de los estudiantes si se verifica su realización y, especialmente, si son corregidas y se da la información sobre el resultado, los aciertos obtenidos y los errores a mejorar por los estudiantes, si no es así, ni los estudiantes ni los padres de familia le ven motivo. En ese sentido, es importante señalar que las tareas escolares son esenciales para reforzar y entrenar conocimientos, de ahí que resulta primordial analizar los pros y contras:
Algunos conocimientos y aprendizajes se fijan mediante el entrenamiento. Cuando el niño ya sabe leer, solo ganará en fluidez si se entrena, y se entrena leyendo.
Ayudan a desarrollar la capacidad de autonomía del niño y el sentimiento de responsabilidad.
Desarrollar las habilidades para organizarse, ser perseverante y superar la frustración.
A modo de cierre:

Sin el ánimo de prescribir a nadie sobre lo que debe hacerse o no, es importante considerar aquí las condiciones educativas de los estudiantes en su entorno familiar y personal.
Para que una tarea escolar en casa realmente ayude, es necesario que tenga sentido y debe estar acompañada de instrucciones claras, corresponder con el nivel de desarrollo del niño, niña y adolescente, con el ritmo de aprendizaje. Los profesores deben mantener una comunicación con los padres de familia acerca de las necesidades educativas de los estudiantes, lo que implica una mayor precisión y flexibilidad en las tareas escolares, tanto en la escuela como en casa.
Jara Díaz (2008) señala que las tareas deben ser dosificadas, motivadoras, variadas, ágiles y adecuadas a las posibilidades del alumno y de su realidad familiar y social, sin afectar el descanso que les corresponda.
Los padres no pueden suplir al profesor, ni enseñar cosas que se explican en las aulas. El papel de los padres es de acompañantes, de guías. No significa que los padres hagan los deberes con sus hijos, sino que les ayuden a tomar decisiones y organizarse.

Referencias
Jara Díaz, E. (2008). “Tareas escolares: ¿instrument de castigo o incentivo?” Disponible en: http://eduardojarafilosofiadelaeducacion.blogspot.com/2008/05/anlisis-primer-artculo.html. Consultado el 29 de noviembre de 2017
Investigadores de la universidad estudian cómo afectan los deberes escolares al rendimiento de los alumnos (02 de Octubre 2015). Recuperado de http://www.uniovi.es/-/como-afectan-los-deberes-escolares-al-rendimiento

Like
Like Love Haha Wow Sad Angry

Comentarios