Comprobado: chango viejo no aprende maroma nueva. Las nauseabundas maniobras que ejecutan desde el cuartito de guerra de Los Pinos para sabotear el triunfo de Delfina Gómez, los inútiles esfuerzos de los ñoños mapaches de Atracomulco para arrebatar a cualquier costo la victoria de ese trabuco de la oposición, son simplemente deleznables. Además, todo les suma cero.
No saben, y el que no sabe es como el que no ve, que ya todo esfuerzo es nulo. Forzar a la llevada y traída Josefina Vázquez Mota, comprometida por las maleta$ ‑con más de 900 millones de pesos‑ de la cancillería Meade-Vi(rey)garay, a declinar de última hora en favor del muchacho Juanito Zepeda, para que éste pueda fraccionar el voto, lograr un resultado a tercios y favorecer a Alfreditito del Mazo, es una locura de primavera atracomulca.
Forzar a Ricardo Anaya para que le baje el gas a la campañita de Josefina y aumente las posibilidades de Alfreditito del Mazo, es punto menos que imposible. Ninguno de esos obrajes tienen otro destino, más que el archisabido: los votos de los declinantes migrarán necesariamente al coleto de Delfina. Los mexiquenses están hastiados de tanta ratería, de tanta indignidad.
Es irreversible el movimiento de aversión contra una dinastía inservible de más de 60 años exprimiendo a los mexiquenses. La franquicia Del Mazo Vélez-Del Mazo González-Del Mazo Maza no sirve, como dijera cualquier gitano, más que “pa’na, pa’ na y pa’ lo mismo”. Lo que no se puede, no se puede… y además, es imposible.
Sus actos maquinados de corrupción y atracos incontables, los condenan. El patíbulo está puesto. Ya no hay para dónde hacerse. Faltan 20 días para la ejecución pública. Ahí se verá si los atracomulcas asumen la derrota o la arrebatan con sus trampitas de institutos y fiscalías electorales para provocar todos los horrores y turbulencias sociales. Ya demostraron sobradamente que son capaces de eso y más.
Detrás de esos juegos pueriles de los aprendices de brujos electorales, hay poderosas razone$ que los empujan cada hora que pasa al pánico, a la desesperación y a lo absurdo. El final feliz apenas comienza. Es el principio del fin para quienes nacieron para macetas y como dice el refrán, del corredor no pasan.
Un documento serio de la Organización Proyecto Poder revela que 50 por ciento de la deuda del gobierno federal, de los estados y municipios, contraída a través de “coyotes” particulares, tiene como acreedor a una sola familia: los herederos de Carlos Hank González, uno de los creadores –por ser pupilo consentido de Isidro Fabela‑ del tenebroso Grupo Atracomulco. A través de los corporativos Interacciones y Banorte, se operaron esas gigantescas transacciones en los corredores de hoteles de cinco estrellas.
La suma de alrededor de 200 mil millones de pesos, la mitad de una deuda que se contrajo solo para pagar la administración y las comisiones a los gestores de esos recursos de procedencia incierta, penados por las normas vigentes, corresponde a los “coyotes” de Atracomulco. Peña Nieto expidió el año pasado la Ley de Disciplina Financiera para hacer nuestra, de los contribuyentes, esa obligación.
Todo con recursos presupuestales que dejan de invertirse en obra pública, salud y educación, para ingresar a los bolsillos de la famiglia atracomulca y sus contlapaches Vázquez Raña, “coyotes” propietarios de la otra mitad. Una gran parte de ellos que debe ser asumida por el gobiernito del Estado de México, o denunciada por quien se alce con la victoria el próximo 4 de junio. De pronóstico reservado.
La otra poderosa razón, que despide tufos carcelarios es la que se deriva de los entrambuliques que han sucedido en los acuerdos que tiene el grupito atracomulca con la empresa de ingeniería estadunidense Parsons para administrar el proyecto del faraónico aeropuerto de Texcoco, que no tiene para cuando acabar… ni empezar.
La nueva terminal aeroportuaria, con un valor inicial de 10 mil millones de dólares –pero, como usted sabe, susceptible de inflarse a cada manazo de Peñita y sus secuaces salinistas‑ está repartiéndose desde que el güero de rancho Gerardo Ruiz Esparza, paniaguado de la familia Del Mazo, dio el banderazo de salida, entre empresas propiedad de la pandilla mexiquense y el Grupo Parsons.
Como usted sabe, Fernando Romero, casado con Soumaya, yerno del magnate Carlos Slim, se ganó un mil 800 millones de pesos tan solo por presentar el dibujo de la obra, mismo que compartió con los arquitectos Foster & Partners, diseñadores del aeropuerto de Pekín y del nuevo estadio de Wembley.
Pero ahí no acabaron las maromas. Aunque Parsons tiene 70 años en el mercado, cuenta con 15 mil empleados en el mundo y está a cargo de 3 mil proyectos en 28 países y, más aún, fue declarada por el Ethisphere Institute, “la compañía más ética del mundo”, al llegar a tierras atracomulcas –donde todos se contaminan‑, se contagiaron de ese ambiente enrarecido de corrupción y sevicia, y entran a la causa común del saqueo y la depredación, usted sabe.
Como tenía que suceder, después del sonado fracaso en las investigaciones contra Javier Duarte, donde no pudo hincar el diente para sus moches por adelantado y tuvo que sumarse a la ordalía del show mediático, la Auditoría Superior de la Federación, ese gigante sin muelas, encontró anomalías en los contratos de supervisión de obras del nuevo aeropuerto faraónico de Peñita y sus secuaces.
Sucede que de los casi 3 mil millones de pesos pactados para administrar el proyecto de marras ‑por cierto la supervisión más cara del mundo‑ Parsons carga con la deshonrosa subcontratación de la misma en favor de empresas patito propiedad de los miembros atracomulcas del comité honorario de la obra.
Los agraciados con esa lluvia de billetes procedentes de nuestros bolsillos exprimidos y perseguidos, son Alfredito del Mazo –padre de Alfreditito‑, Alfredo Elías Ayub, exdirector de la reventada Comisión Federal de Electricidad, emparentado con Carlos Slim (y dale perico al torno), Aarón Dichter, exsubsecretario de la SCT y de la misma pandilla, y un tal Felipe Soto. Todos miembros del grupito perdedor sujeto a rescate pendenciero en las elecciones del Estado de México.
Pero lo peor es lo siguiente: que el dinero para la repartacha adelantada a estos sujetos impresentables salió de la tesorería del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, ¡cuando era dirigido por Alfreditito del Mazo!, el perfumadito candidato priista al sillón de mando de Toluca. El mismo que con su fatua imagen de juniorcito inflado y modosito los ha puesto a parir chayotes.
‎Por lo pronto, la ridícula Fiscalía Especializada para Delitos Electorales del infame Santiago Nieto, obedeciendo órdenes superiores ya exoneró de toda sospecha a Alfreditito, desviando la atención ciudadana que reprobó los actos vandálicos y presupuestales de todos los miembros del gabinete que fueron a repartir miles de millones en sobornos, chantajes y compra de votos en territorio chichimeca.
La Fepade prefirió, en un acto lamentable y suicida, enfocar todas las fuerzas para ejecutar a Eva Cadena, la disfrazada PRI-panista que se dejó filmar con toda intención por las huestes de los Miguel Ángel, Yunes Linares y Oso…rio Chong, para demostrar que puede perseguirse con toda la enjundia del Estado a una vulgar ratera, para poner a salvo los estropicios milmillonarios de la familia peluche del Estado de México.
El IEEM de Toluca se excusó de conocer el destino de cientos de millones que repartió la hija de Eruviel Ávila Villegas, primera dama sustituta, en favor de carne de cañón electoral, a través de las famosas tarjetas de débito afamadas desde los entrambuliques de Soriana, hoy de Peña Nieto, junto con Comercial Mexicana.
El INE de Lorencillo Córdova, el hijín de Arnaldo, deslindándose ilegalmente de investigar los desvíos federales de dinero en favor de Alfreditito del Mazo, en un bochornoso acto de exculpación anticipada.
‎La PGR haciéndose de oídos sordos para no investigar las serias acusaciones de corrupción y maridaje de los Del Mazo con las execrables Higa, OHL, “el Rey de los Dragones”, Odebrecht y las que se acumulen en la engorda del cochinito electoral priista para arrasar en el Estado de México.
P’acabarla de completar, el comité honorario del faraónico aeropuerto que empezará a funcionar dentro de 50 años, reservando el expediente del atraco Parsons-Romero para darlo a conocer dentro de dos décadas, las suficientes para que todos los acusadores estén bajo tierra.
El miedo no anda en burro. ¿Usted qué haría?, pregunta el primo que se esconde en el establo de Los Pinos.

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Columnista político desde 1977. Comentarista radiofónico y de televisión. Publica su columna “Índice político” en 47 medios de comunicación de la República mexicana y tres de Estados Unidos. Apunta con el Índice, pero también propone.