Le dedica película al Metro

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MARIO ABNER COLINA / AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

Enamorado del sistema de transporte colectivo, el director Álvaro Curiel (Acorazado) quiso hacer una película que fuera una carta de amor al Metro: Marioneta.
“El Metro es el mundo subterráneo, el que no ves. Yo lo uso muchísimo, me gusta, porque me relajo a pesar de lo que cualquiera crea. Es el México subterráneo donde las historias se quedan atrapadas abajo de la tierra. Era tener una de esas historias a la luz”, dijo el realizador.
Sin embargo, a pesar de que la historia, un romance entre un cubano y una mexicana, se desata en las instalaciones del Metro, la producción de Curiel recibió negativa tras negativa de permisos de filmación.
Así que el cineasta y su equipo tuvieron que crear una réplica del transporte al lado de la estación Zapata.
Y, además, filmar a escondidas algunos planos de la trama protagonizada por Fátima Molina, el cubano Rafael Ernesto y Juan Manuel Bernal.
“Llevo como cinco años en el proyecto, he pasado por todas las administraciones, hemos intentado por todas las maneras filmar en el Metro y ha sido muy complicado.
“Te van haciendo el cuento largo y acabas lidiando con una cantidad de gangsters. Al final es imposible”, lamentó.
El rodaje del drama, a una semana de terminar, ha tenido sus tintes pesadillescos: hace unos días, en la Alameda Central, golpeadores aparecieron para echarlos del lugar, a pesar de que había policías y permisos.
“¿En qué ciudad vivo? Parece que somos delincuentes, pero no sea vender piratería o vender droga porque tienes acceso a donde quieras”, expresó Curiel.
Aseguró que aunque ama la capital mexicana, si puede elegir, jamás volvería a hacer una película en ella.

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