Al secretario Mauricio Delmar no le fue nada bien durante su comparecencia en el Congreso local. Los legisladores lo tundieron e incluso le pidieron su renuncia. Le recomendaron que ya deje de argumentar eso de los hechos aislados porque ya a nadie consuela decir que pese a que casi todos los delitos aumentaron en lo que va de la actual administración, Hidalgo sigue siendo de los estados más seguros. Eso de qué sirve a quien un día llega y descubre su hogar mancillado, con sus cosas tiradas y revueltas, con varias de sus pertenencias más preciadas desaparecidas, en manos de ladrones que seguramente se saldrán con la suya y nunca serán castigados por el delito que acaban de cometer. El secretario Delmar debe dejar de escudarse en que la inseguridad y el repunte delincuencial en todo el país es la causa de todos nuestros males. Recordemos que Hidalgo bajó varios escalones en el preciado Índice de Paz: mientras en 2016 estábamos en el primer escaño, en 2018 llegamos al sexto lugar. Eso habla de que a nivel local se tienen particularidades que pueden atenderse para no descender aún más.

Recordemos que la tranquilidad de una entidad se puede ir de las manos. Está el caso de Colima, una entidad que hasta hace unos años era de las más pacíficas, y que hoy es azotada por una ola de violencia que tiene que ver con el crimen organizado. Hace dos años, Semáforo Delictivo colocó a Colima en focos rojos en homicidio, secuestro, extorsión y robo a casa-habitación. Hoy Hidalgo, según esa misma organización civil, se encuentra en rojo en 10 delitos: robo a casa-habitación, vehículos, homicidios, violaciones, por citar algunos de los que tienen más impacto en la población. No debemos esperar a ser como Colima, por eso el secretario debe pensar detenidamente qué cambiar en su estrategia contra el hampa. De filón. La Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda se encuentra aguantando la presión que implica el hecho de que el costo de construir una casa haya crecido 16 por ciento en lo que va del año. Según su presidente Guillermo Juárez González los constructores están viendo cómo absorber ese impacto para no reflejarlo en los precios al consumidor. Pero, como se prevé el próximo año, quién sabe si pueda mantenerse en ese tenor. Así que si puede, no lo piense más.

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