¿Qué lección podemos sacar de los ataques infundados contra los antorchistas al amparo del gasolinazo?

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Aquiles Córdova Morán

Hagamos un recuento breve e incompleto de tan artero ataque mediático para comprobar este punto de vista.
1) La revista Proceso. Con fecha 6 de enero, este influyente semanario publicó un reportaje de Gabriela Hernández, en el cual se acusa firme y directamente al antorchismo poblano, en coordinación con bandas llevadas del Estado de México, de ser los autores de los saqueos ocurridos en el sur de la capital poblana. El argumento más “sólido” era que se trata de la zona con mayor presencia antorchista en esa ciudad.
Nos defendimos del ataque señalando la endeblez de las pruebas y la intrínseca contradicción del artículo, y Proceso ha publicado ahora algo que pudiera tomarse como una respuesta a nuestra legítima defensa: un farragoso y deshilvanado escrito firmado por Rosalía Vergara y José Gil Olmos, en el que se recoge textualmente lo siguiente: “Para el director de México Suma, Osmar León Aquino, la estructura electoral del PRI, conocida como Marea Roja, fue usada para desatar el caos en la entidad, con una estrategia similar a la que usó el actual gobernador mexiquense contra Antorcha Campesina (subrayado mío) en 2012 y 2013. Aquella vez también se caracterizó por el grito de ‘¡Ahí vienen! ¡Ahí vienen!’”. Esta afirmación es absolutamente cierta en sus términos, y, de ella, cualquier cerebro sano obtendría la conclusión de que, por tanto, es absurdo culpar a Antorcha de los actuales saqueos. Sin embargo, ni Proceso ni Osmar León lo hacen; se cuidan muy bien de exculparnos y más bien parecen insistir en lo contrario. Contra el enemigo todo se vale, dijo Lukács.
2) El Financiero y elfinanciero.com. Con fecha 12 de enero, estos medios publicaron un artículo de opinión titulado: “A Trump no le conviene AMLO de vecino” que, en su parte atinente dice: “El sistema de distribución manejado por el sindicato de Pemex le generó cuantiosas fortunas a muchos que no han de estar contentos de perder el negocio. El origen de los saqueos en Hidalgo y la participación en estos de Antorcha Campesina ponen el reflector sobre el ‘rudo’ Osorio Chong quien quería pegarle a los técnicos ‘Meade y Videgaray’”. Así que El Financiero, para “pegarle” a Osorio Chong, no halló mejor recurso que acusarnos de gozar de “cuantiosa fortuna” y de haber participado en los saqueos en Hidalgo.
Pero ¿de dónde saca tales infundios el autor del artículo? ¿En qué funda sus acusaciones? ¿Cómo puede demostrar la “cuantiosa fortuna” de Antorcha y nuestra participación en los saqueos de Hidalgo? Y si al articulista cree que no merecemos el esfuerzo de investigarnos a fondo para probar sus acusaciones, podemos preguntarle todavía: ¿por qué no se toma siquiera la molestia de leer y tratar de entender el abundante material que hemos publicado al respecto en nuestra página web? ¿No es esto falta de interés por conocer bien al “enemigo” antes de ponerse a hablar de él, signo inequívoco de un apologismo interesado y decadente, como dice Lukács?
3) Televisa y televisa.com; programa “La hora de opinar” de Leo Zuckermann. El invitado en turno afirmó que “hubo grupos que aprovecharon la confusión para impulsar su agenda”, y el señor Zuckermann, ni tardo ni perezoso, cogió al vuelo la oportunidad para acotar: “tipo Antorcha Campesina que le echa más gasolina al fuego”. Y ¿en qué se apoya Zuckermann para lanzar tamaña injuria en nuestra contra? ¿Es mucho pedir a un comunicador como él un poco de honradez intelectual y de respeto por la verdad y por la inteligencia de su público? ¿De qué se trata, señor Zuckermann: de falta de seriedad o de incapacidad intelectual para dar coherencia a su discurso?
4) zetatijuana.com. Este respetable semanario publicó una entrevista al profesor emérito de El Colegio de México Lorenzo Meyer, que tituló: “EPN nos entiende, ¿y?”, en la cual el destacado intelectual dijo: “se señala (¿quién señala, señor profesor emérito?) que en el Estado de México los que están saqueando son también miembros de organizaciones como Antorcha Campesina y Antorcha Popular que yo ni sabía que existía (¡sic!), pero la Antorcha Campesina es viejísima y está ligada a los Salinas, si mal no recuerdo.” (¡resic!).
Así don Lorenzo Meyer. No solo confiesa paladinamente que habla de lo que ni siquiera sabía que existe, sino también de su falta de esmero para siquiera refrescar su mala memoria antes de ponerse a pontificar y a repartir culpas sin ton ni son, solo porque es “profesor emérito” del muy respetable Colegio de México. Otra vez la deshonesta actitud de combatir a alguien por prejuicio o por odio de clase, pero sin preocuparse un adarme por investigar lo elemental del asunto, característica de todo apologista decadente.
5).- Por último, otra vez El Financiero. El 17 de enero, Raymundo Riva Palacio, ciertamente un periodista influyente y temible por su relación con el poder, publicó un artículo que llamó “Gabinete roto”, en el cual, luego de poner en oro y azul al presidente y a su gabinete, suelta inesperadamente lo que sigue: “El informe (se refiere a un documento oficial, respaldado por la división científica de la Policía federal, por la comisión federal de Seguridad y por la Secretaría de Gobernación, en el cual se señala a Andrés Manuel López Obrador, al senador morenista Mario Delgado, a Gerardo Fernández Noroña, a la diputada panista Amelia Gámez, al diputado petista Óscar González y al alcalde de Parral, Chihuahua, Alfredo Lozoya como los promotores del desbarajuste por el gasolinazo) desvió la atención de que entre los verdaderos instigadores de las protestas se encontraron organizaciones campesinas vinculadas al PRI, así como Antorcha Campesina, también de origen tricolor”.
Y nada más. Resulta, pues, que, para este señor, su palabra y sus preferencias políticas valen más que, y están por encima de, cualquier investigación por rigurosa y científica que sea. Todo esto es falso, dice Riva Palacio; una farsa montada para proteger a los verdaderos culpables, que son organizaciones campesinas vinculadas al PRI. O sea que para Riva Palacio y otros opinadores de su estatura, basta con acusar a alguien de ser del PRI para que quede expedito el camino a cualquier imputación, acusación o calumnia, misma que todos estamos obligados a creer por venir de quien viene y por tratarse de “priistas”, sin necesidad de ninguna otra prueba adicional. ¿Es esto investigación de la verdad y opinar con conocimiento de causa? ¿Es esto hacer ciencia y conciencia social? ¿No es acaso una autoconfesión de irremediable decadencia intelectual?
A mi juicio, lo dicho demuestra, muy racional y comprensiblemente para cualquier mente desprejuiciada y mínimamente lúcida, que quienes atacan y acusan a los antorchistas de los saqueos y robos promovidos al amparo del gasolinazo, no cuentan con la más endeble base de sustentación, con un mínimo de pruebas creíbles, e incluso ni siquiera con un conocimiento elemental de lo que es, propone y defiende el movimiento antorchista nacional.
Por tanto, tenemos todo el derecho para concluir que, o nuestros detractores y calumniadores son mercenarios de a tanto la línea, o actúan para cumplir con la tarea que les corresponde como sector que son de la clase dominante, es decir, que estaríamos ante una prueba irrefutable de la decadencia terminal del modelo neoliberal en México y en el mundo entero, razón por la cual su ejército de intelectuales y propagandistas muestran ya los síntomas claros de esa misma decadencia. En cualquiera de ambos casos, es obvio que lo que dicen carece de todo valor probatorio y científico.

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