Lejos estamos mejor

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Roberto pichardo

Los seres humanos sentimos miedo instintivo hacia el vacío. La ausencia de despierta los más primitivos instintos de supervivencia y nos mantiene alertas ante el peligro real o potencial. Siendo así, la oscuridad y el silencio representan amenazas de la naturaleza física que buscamos erradicar a toda costa. El deporte no es la excepción. La pandemia del Covid-19 y su oceánico comportamiento nos ha demostrado el rol vital del aficionado en el espectáculo.

No es de extrañar que los medios de comunicación hayan hecho de todo para subsanar la extrañeza y frivolidad de las butacas vacías. Desde grabaciones asincrónicas del bullicio de los estadios, pancartas, fanáticos inertes de cartón o plástico y hasta las populares –y algo perturbadoras– minipantallas en formato de videollamada.

El regreso del hincha a los inmuebles deportivos y culturales está cada vez más cerca. El sistema predominante en occidente obliga a la reactivación económica inmediata, lo que supone un paso a primer plano para una actividad tan lucrativa como el juego de la pelota pateada.

Alemania fue el primer país de élite en autorizar la vuelta paulatina de personas a las gradas. Las condiciones para ello son muy claras: aforo máximo del 20 por ciento, uso obligatorio de cubrebocas y distanciamiento de 1.5 metros entre cada individuo. Además, los permisos serán otorgados de manera regional con base en el comportamiento de la epidemia.

La estrategia germana, que se encuentra en etapa piloto, fue retomada por la UEFA de manera casi íntegra, con la excepción de que la federación autorizaría un aforo del 30 por ciento en juegos de la Liga de Campeones y la Liga Europa. Por tratarse de competencias internacionales, no se permitirá el acceso a aficionados del equipo visitante y, nuevamente, la última palabra la tendrán los gobiernos locales.

¿Y México? Recientemente se informó sobre un protocolo para regresar a los estadios, el cual contempla un aforo máximo del 50 por ciento con las ya conocidísimas reglas de sanidad. Si bien no hay una fecha exacta para que la Liga Mx reciba a aficionados de carne y hueso, hay que recordar que en nuestro balompié se siguen registrando casos positivos de la enfermedad por coronavirus… ¡horas antes del partido!

La apuesta internacional es clara: retomar la vida pre-Covid lo antes posible. Aunque la impaciencia producto del encierro prolongado ha llegado a su límite para muchos grupos sociales, la prudencia y cabalidad en momentos de crisis no pueden quedar rebasadas por la ansiedad de volver a gritar gol.

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