León pone al América en contingencia

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Fue un juego cargado de intensidad, de devoción, de ansiedad desesperada por la victoria que no llegó para las Águilas

Los Ángeles.- América 0-1 León. Un juego cargado de intensidad, de devoción, de ansiedad desesperada por la victoria. Una retribución a tantas expectativas y a tanta expectación.

Bombardeado de polémicas, de cambio de sede, la única situación de contingencia, al final, en La Corregidora, la vive el América, al quedar obligado las Águilas a una victoria jugosa el domingo en el Nou Camp de León.

Miguel Herrera lo había subrayado: “Este equipo gana cuando quiere”. Y la noche de ayer quiso, en verdad quiso, pero no pudo.

Ante el cautivante León, con el embeleso y el compromiso por jugar bien, América tuvo su mejor noche. Por momentos, en el arranque del segundo tiempo, en el coto de Cota, empezó a generar soponcios.

A pesar de las dislexias futbolísticas de Nico Castillo y Mateus Uribe, donde se enfangaba y se enredaba el empuje de sus compañeros, a pesar de ello, el fervor y el compromiso del americanismo no había sido tan evidente con todo y su linaje de campeón vigente.

Especialmente, el trabajo de doble cobertura y de relevos sobre Ángel Mena fue realmente una lección de cómo poder enjaular, transitoriamente, al mejor atacante del torneo en curso.

Y sí, le pusieron grillete a Mena, pero se olvidaron del resto. Ahí, la neuronal ecuación vertiginosa del gol: Montes-Sambueza-Macías.

Con un Chapo Montés monumental, como líder generoso al frente y cubriendo los pasadizos dejados por la lesión de Iván Rodríguez, el León siempre tuvo la brújula del juego en sus manos, excepto en esos minutos de sufrimiento del arranque de la segunda mitad.

Era explicable, Rubens Sambueza, colosal en el primer tiempo, haciendo coberturas y duplicando las marcas, empezó a agotarse pero le quedó un respiro, un hálito, para germinar la jugada del gol junto con Montes, y obsequiarla el moño a JJ Macías para sentenciar el marcador.

El marcador parece un sarcófago monumental para las pretensiones americanistas. Pero, el 1-0, si América es capaz de igualar o mejorar su rendimiento de ayer por la noche, aún mece sus ilusiones en los vendavales de la esperanza.

Sin embargo, León seguirá desarrollando de vuelta su exquisitez futbolística el domingo, y claro, con ese implacable y despiadado disfrute para jugar al futbol.

Porque, queda claro, quien queda en contingencia, en emergencia, bajo alarma sísmica, es el América, y al Nou Camp difícilmente entrará su equipo de rescate.

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