“La vida es una fuente interminable de reflexiones, desmedida como la eternidad, inagotable como la maldad e inmensa como el amor”

Las palabras del silencio

Este planeta llamado Tierra ha pasado por numerosas etapas, desde el surgimiento como tal, el inicio de los seres vivos, como se van separando unos de otros y también dividiendo, y la división de esos seres vivos viene a ser la principal, sin dejar a un lado la división que poco a poco van realizando las personas que habitan en él a su libre albedrío formando separaciones territoriales para dar surgimiento a los diferentes países, que de esta forma se van formando.

Las principales naciones que se forman de acuerdo con la historia son las de Europa por su incesante búsqueda de conocer más sobre el planeta y obtener más poder.

Países poderosos por sus insaciables luchas de unos con otros por agrandar sus territorios, pasando por diversas etapas y una de ellas es la edad media, tema muy interesante y que nos invita a investigar y conocer un poco más de ella por tantos acontecimientos que surgieron en ella; tema bastante complejo que en muchas de las ocasiones nos es difícil de entender cómo fueron aconteciendo tantos sucesos en dicha época. Esta etapa surgió entre la edad antigua y la edad moderna y viene a ser la edad intermedia, de ahí que emerge el concepto de edad media.

Roma fue un gran imperio bélico, donde todos los hombres eran entrenados para la guerra y de ahí que fuera totalmente agresiva. Preparados todos ellos salían a conquistar territorios y de esa forma se fue creando hasta llegar a ser muy grande el imperio, pero a raíz de su caída fue como inició la época medieval, nombre hasta cierto punto despectivo por considerarla como época oscura, porque se encuentra entre dos momentos de grandiosidad cultural: la edad antigua y la moderna (aquí surge el arte, cultura y civilización grecorromana de la antigüedad clásica y la renovación cultural de la edad moderna), hasta cierto punto considerada en retroceso y letargo cultural, social y económico.

La edad media fue dividida: una es la baja edad media y la otra en alta edad media y es en esta última etapa donde surgió esta grandiosa mujer que llegó a gobernar dos reinos, ella es Leonor de Aquitania, quien nació en la casa Poitiers o conocida también como los Ramnulfids (familia franca que dio origen a una dinastía francesa), una ciudad de Francia, nació un 19 de noviembre de 1122, perteneciendo a la nobleza, que por derecho fue duquesa de Aquitania y Guyena y condesa de Gascuña (Marhorten, Las palabras del silencio, 2012).

Fue una mujer muy culta e ilustrada, hija de Guillermo X, último duque de Aquitania y de Poitou.

Contando con 15 años de edad fue coronada del grandioso ducado de Aquitania y se casó con Luis VII de Francia, hombre muy piadoso pero que en el aspecto de cama no mostraba interés alguno y por lo mismo no se embarazaba Leonor, poniendo de esta forma la fertilidad de ella, y fue hasta 1145 cuando dio a luz a su hija María de Champagne y dos años más tarde se insertó en las cruzadas en compañía de su esposo, pero tiempo más adelante Luis le pidió que se retirara de esta lucha y abandonara Antioquía, porque supuestamente sostenía relaciones con su tío Raimundo de Tolosa, rumor que nunca se comprobó y como se negó la golpeó físicamente, después de este incidente ella pidió el divorcio, aspecto que el papa Eugenio III se lo negó invitándolos para una reconciliación; a raíz de este aspecto, en 1150 nació su segunda hija Alix, siendo una mujercita y no un varón como lo requería su esposo.

En 1152 se separó el matrimonio, ya que ambos estaban cometiendo infidelidades. Ella se quedó con sus dos hijas y un gran patrimonio en su poder, de casi un tercio de la región de Francia por su herencia recibida. En ese mismo año, conoció a Enrique II de Inglaterra y no importando sus edades, él tenía 18 y ella 29, se enamoraron profundamente y se casaron; para 1166 ya tenían ocho hijos: Guillermo, Enrique, Ricardo, Geoffrey, Juan, Leonor, Juana y Matilde (Fernández de Lis, 2017). Como en todo matrimonio existen problemas y en ellos se dieron, ella de carácter fuerte y el también, pero Leonor no aceptaba perder y surgió la separación. En 1170 Enrique realizó su testamento haciendo distinción en su repartición de territorio con sus hijos, aspecto que para nada agradó a Leonor e instó a sus vástagos en contra de su padre. Por su parte, Enrique II ganó la guerra en 1172, regresó y perdonó a sus hijos, pero no a su esposa y la desterró quedando encerrada en el castillo de Chinon donde estuvo 10 años.

Cuando murió Enrique II, Leonor pidió a su hijo Ricardo I, “Ricardo Corazón de León”, que la sacara del cautiverio en el castillo y se lo concedió. Leonor era nueve años mayor que Enrique, guapa, rica, poderosa y dueña de una dote grandiosa, gran política, amaba mucho la cultura, poesía, famosa en Europa; fue instruida por su padre en la lectura, las artes y manejo de las armas. Mujer independiente de fuerte temperamento y madre de dos grandes de la historia: Ricardo Corazón de León y Juan sin Tierra. Fue reina de Francia y de Inglaterra, también acompañó al Ejército de la segunda cruzada sin demostrar miedo alguno en la batalla.

En la historia, fue “Una mujer malvada y manipuladora para unos y una dama inteligente y gran estratega para otros” (Marhorten, 2012).

Leonor recibió mucho apoyo por parte de su padre, quien le enseñó todo lo que un varón debe tener: conocimiento, no importando que ella fuera una mujer, en ella, su padre puso todo su reino, ella desempeñó un papel sobresaliente en toda la sociedad medieval, fue parte importante de la política de su tiempo. Murió el primero de abril de 1204 en la abadía de Fontevrault a los 82 años, sus restos fueron sepultados en el mismo lugar al lado de su esposo Enrique II y de su hijo Ricardo Corazón de León.

¡Qué doloroso es amar…

y no poderlo decir!

Si es doloroso saber,

que va marchando la vida

como una mujer querida,

que jamás ha de volver.

Si es doloroso ignorar,

dónde vamos a morir;

¡más doloroso es amar…

y no poderlo decir!

Fragmento de su poema “Qué doloroso es amar…”

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