Poco antes del cierre de 2017, Jorge Carrión (@jorgecarrion21) desde su columna en el The New York Times publicó una evaluación que no debería ser reveladora pero deja mucho en qué pensar: las mejores series producidas durante el año, originalmente fueron literatura. De la misma forma, Cultura Colectiva dedicó un pequeño video a la memoria del lanzamiento de “Las batallas”, la famosa canción compuesta por Café Tacuba en honor a Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco, misma que a su vez ya había pasado por una adaptación cinematográfica de Alberto Isaac.
En otras palabras, el actual éxito que se ha transformado en un hito de referencia para la elección de materiales sobre los que pesa la elección preferente del público, así como creaciones que poco a poco se instalan entre las referencias incondicionales del siglo XXI, tienen un punto común de salida.
El caso de la música mexicana no es la excepción, lo cierto es que no tiene la abundancia que se da en otras latitudes. Más o menos por las mismas fechas que Café Tacvba, pese a tener solo un álbum exitoso a rabiar, Rita Guerrero decidió incluir en Símbolos una referencia a la novela que le robó el corazón: Entrevista con el vampiro, de donde saldría una de las canciones emblema de Santa Sabina: “Una canción para Louis (Vampiro)”.
Estamos hablando de que a finales de la década de 1980 y principios de la de 1990, el género de vampiros estaba de capa bastante caída y aunque el dark reinaba triunfal en todas sus vertientes, en realidad la riqueza del movimiento se debió a la variedad cultural que se alimentó de todas las referencias existentes, validadas o creadas, desde el tratamiento atmosférico hasta la relectura de clásicos y su correspondiente reinterpretación para versiones actuales.
Así, cuando Santa Sabina volteó hacia un texto que nada tenía de clásico, pero sí se había instalado entre las referencias obligadas de quienes voltearon a redescubrir el trabajo de Anne Rice, quien había llegado de la nada y su novela debut en la década de 1970 tardó casi 20 años para llegar a un público mayoritario –con la ayuda de la versión cinematográfica–, tras la canción apenas quedó duda de la orientación “gótico-dark” del grupo.
Interesante, se trató de un periodo que además de contar con intérpretes y grupos que renovaron el rock mexicano, a la fecha sin el reconocimiento integral de un sector muy importante de la prensa especializada, entre todos hubo elementos en común que otros creadores de la misma época no llegaron a vivir ni reflejar. Solo aquellos que de alguna forma tenían algún vínculo muy claro con una raíz cultural, así fuera de la más pura identidad urbana, pero identidad a final de cuentas, lograron la permanencia que otros jamás alcanzaron.
Años después de la muerte de Rita, Santa Sabina está consagrada como una de las bandas más importantes de la época y en la historia del rock nacional, pero otro de los aciertos más grandes de la agrupación habría sido alimentar una cultura que además de haber caído en el olvido mediático, sirvió para adelantar hasta dónde podría llegar la influencia de un grupo mexicano que además de vanguardista, por la misma formación académica de Rita, podía pasar por la música neobarroca, novohispánica y decimonónica que sonidos del siglo XX.

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