Durante  la conferencia se proyectaron los cortometrajes Dimensiones en diálogo y Food

Pachuca.-

Al impartir una conferencia magistral en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), en el marco de las actividades del Festival Internacional de la Imagen (FINI) 2018, el ícono mundial del cine gracias a sus aterradoras animaciones stop-motion Jan Švankmajer sostuvo que la libertad es el único tema por el cual todavía merece la pena agarrar un bolígrafo, una cámara o un pincel.
Ante el salón de actos Ingeniero Baltasar Muñoz Lumbier, del centro cultural universitario La Garza, el realizador de origen checo habló acerca de su trabajo, sus inicios, la fuerte influencia del surrealismo en sus filmes, el apoyo de su esposa, la pintora y ceramista Eva Švankmajerová, así como las dificultades que ha tenido que evadir para que sus obras puedan ser disfrutadas.

Ante el cineasta Juan Arturo Brennan, autoridades de la UAEH, alumnos, profesores y sociedad en general, Švankmajer comentó que casi todos los filósofos señalan que las personas están dirigidas no solo por la genética y la naturaleza, también por la educación. “Y esta determinación interna y externa hay que combatirla, no solo hablo de libertad, sino de liberación como tal”.
Indicó que en sus comienzos no era tan difícil para él reunir dinero para sus proyectos, sin embargo, ahora sí lo es. Detalló que mientras realizó una pausa forzosa por la prohibición de sus películas, se desarrolló como escenógrafo y guionista teatral, en el atelier cinematográfico o en animaciones pequeñas.

El cineasta refirió que rechazó películas que el Estado le ofreció porque no representaban lo que quería hacer: “comprometiéndose con esto, usted tiene que vivir de forma muy humilde. Había veces que mi esposa y yo solo teníamos diez coronas y con esto teníamos que mantenernos, porque cada una de las cosas cuesta algo, y la libertad lo cuesta también”.
Respecto a la animación computarizada, Švankmajer refirió que es una técnica como cualquier otra y señaló que está basada en una realidad virtual que no es táctil. “Yo simplemente creo que el tacto es muy importante en las películas animadas. A mí me gusta trabajar con objetos más antiguos que fueron tocados, pues son portadores de emociones de las personas que los utilizó, y esto, en la animación por computadora, simplemente falta”, expresó.

Agregó que nunca se ha considerado como un director de películas animadas, más bien, la utiliza como una manera de expresión. “Elijo la técnica según el tema que voy a tratar, pues seguramente lo requerirá solito. La experimentación con lo táctil me llevó a resultados maravillosos, es una sensación virginal, juega un papel principal en el erotismo”, expuso.
Acerca de sus comienzos, compartió que fue influenciado por el manierismo, corriente caracterizada por la capacidad de iniciar un libre diálogo entre forma y significado, entre el estilo y el tema, lo que también lo llevó al surrealismo. De esta manera se unió a un grupo que trabajaba bajo esa ideología artística en 1970.

Tras referir que en la actualidad hay quienes pueden considerarse de cuarta o quinta generación, el cineasta checo se declaró como un surrealista de tercera generación, el cual se expresa a través del cine y en su momento pudo hacerlo con libertad.
Entre otras cuestiones, también abordó el trabajo conjunto con su esposa Eva, quien le imprimió su creatividad y comenzó a cooperar con ella en largometrajes, como la obra que realizaron a la que denominaron Alicia, basada en el cuento de Lewis Carroll, en donde hizo accesorios pintados y aseguró que su intervención en sus películas les dio otra complejidad.
Durante la conferencia se proyectaron los cortometrajes Dimensiones en diálogo, en donde trabajó la técnica stop-motion y el cleymation; el primero es hacer un filme cuadro por cuadro, el segundo es animación en arcilla o plastificada. Además, se presentó Food, una serie de historias superrealistas efectuadas en el desayuno, el almuerzo y la cena.
Al finalizar, Jorge del Castillo Tovar, coordinador de la división de extensión de la cultura, acompañado de Lorena Campbell, directora del Festival Internacional de la Imagen, le entregó un reconocimiento por su asistencia y participación.

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