–Un día dijo el Diablo que cuando cayó en desgracia ante Dios y tuvo que abandonar el cielo, por ira, decidió robarse el libre albedrío.

–¿Libre albedrío? ¿Para qué quería el Diablo libre albedrío? ¿No era ya lo suficientemente libre al estar fuera del dominio de Dios?

–Seguro. Lo era. Pero, vamos. Tenía que llevarse un arma poderosa para reclutar a más almas.

–Sigo sin entender. ¿No se supone que Dios, al crear la humanidad a su imagen y semejanza, dio libre albedrío a las personas? ¿A caso Dios tiene un almacén en el cielo con reservas de libre albedrío?

–¡Justamente!

–¡Qué enorme estupidez!

–Ninguna estupidez. Verás. Dios ya creó a la humanidad y, desde luego, toda, desde que nace, hereda ese don que le da determinación en sus decisiones, pero ese es un poder que debe sustentarse en una fuente, esa que robó el Diablo.

–Suponiendo que es verdad. ¿Qué pasa ahora con las personas? ¿Cómo afecta el hecho de que sea el Diablo quien tenga el sustento de sus determinaciones?

–No hay un cambio relevante. Lo único que cambia es el anfitrión, pero el libre albedrío es una facultad que solo corresponde al individuo que toma decisiones, puede estar al alcance de cualquier influencia, pero al final, decir sí o decir no, está lejos de las manos del mismo Dios y del mismo Diablo.

–Ya. Pero si nada cambia, ¿para qué robarla? ¿Qué busca entonces el Diablo?

–Poseer la fuente del libre albedrío es un poder simbólico. Recuerda que fue justamente la libertad por la que el Diablo fue expulsado de los cielos.

–¡Ja,ja,ja! Ahora me dirás que la misión del Diablo es liberar las conciencias…

–¿Por qué no lo crees?

–¡Es absurdo! El Diablo es la encarnación arquetípica del mal.

–Bueno, entonces dime, Dios, la encarnación del bien, ¿es un buen ejemplo de liberación de conciencias? Porque, hasta dónde sé, le molestó tanto el libre albedrío del Diablo que le cortó sus alas para hacerlo caer. El creador es un ente celoso de los suyos, defiende a toda costa su supremacía.

–No te creo, si fuera así. ¿Para qué dar a sus creados libre albedrío?

–Porque tampoco desea regir autómatas. Quiere asegurarse de que cada seguidor suyo lo haga en completa voluntad.

–¡Vaya! ¿El Diablo quiere lo mismo?

–Quiere más espíritus como el suyo. Quiere ser una justa oposición. Quiere exponer sus argumentos y, como lo hace Dios, tener la oportunidad de convencer a las personas…

–¿De estar de su lado?

–¡Por supuesto!

–Ya veo, suena justo Azazel; por cierto, ¿qué significa tu nombre?

@AlejandroGasa
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