El obsequio de libros es una apuesta tan riesgosa como regalar ropa: por más ahínco y entusiasmo puesto en la selección, existen probabilidades elevadas que la empatía de gustos regalador-regalado no concrete, fenómeno indiscriminatorio entre lectores consumados e iniciales (o entre quienes ya tienen un estilo definido en el vestir y quienes aún lo definen).
En esta ocasión, “El librero” brinda una selección de obras que, considero, pueden calificarse como las hamburguesas o flanes de la literatura (la comida y los postres siempre son bien recibos como obsequio), y al mismo tiempo salva de regalar ejemplares de superación personal para estimular la lectura, género equivalente a entregar calcetines: en teoría siempre son necesarios, aunque están expuestos a terminar en el rincón de la cajonera hasta el fin de la eternidad sin que hayan sido usados.
Pásele a leer y conocer algunas opciones seguras para ponerles moñito.
Crónicas marcianas. El libro de Ray Bradbury sigue vigente como infaltable en las repisas de cualquier hogar, aunque algunos tecnicismos estén en desuso y obsoletos, la forma y el fondo (como cualquier obra de Bradbury) son un aliciente idóneo para adentrarse a la lectura, con la plusvalía de encontrarse al alcance de cualquier librería (sino se lo conseguimos en 15 días).
Momo. Situación análoga con la cita anterior, Michael Ende atrapa con Momo la inquietud por leer y seguir leyendo, correcta selección para inculcar en la infancia el gusto por los libros, también es un excelente obsequio para hacer a la pareja. En caso de no encontrarse en estanterías, cualquier otro ejemplar de Ende será siempre bien recibido.
Criptonomicón. Si fue necesario arrancar del equipo de cómputo a la persona festejada para que soplara sus velitas, la trilogía Criptonomicón de Neal Stephenson es tan efectiva de obsequiar como una máquina de palomitas a un cinéfilo. Con El código Enigma, primer ejemplar de la saga, será suficiente para que el cumpleañero/a tome un receso de las letras virtuales para brindarle una oportunidad a las impresas, y es inversión segura para que anhele la lectura de ejemplares siguientes.
El juego de Ender. Ahora que si el cumpleañero/a pasa todo su tiempo entre videojuegos (que no tiene nada de desfavorable), esta obra de Orson S Card lo alejará de cualquier tipo de consola, plataforma o móvil… por un tiempo. Adictiva novela que expande horizontes sobre la responsabilidad de los juegos virtuales, con altas posibilidades de engolosinar por la lectura y querer más, conflicto fácilmente resuelto puesto que la saga de Ender está compuesta por alrededor de 240 (contabilidad al tanteo) secuelas y precuelas, que deriva en un fácil acceso a la continuación del ejercicio de la lectura.
Un mago de Terramar. Ursula K Le Guin embriaga la mentalidad juvenil con su ciclo de Terramar; carece un poco de importancia el obsequiar en estricto orden cronológico las entregas de esta saga (la citada es la inicial), la trama y narrativa enganchan al grado de soltar su lectura únicamente para tomar el cayado y la capa para salir en búsqueda de los demás ejemplares.
La bastedad de libros atinados como obsequio es basta aunque el espacio es insuficiente para continuar las recomendaciones, aunque apuesto una hamburguesa que los citados serán bien recibidos. Si considera otro ejemplar como infalible, sírvase a recomendarlo, con gusto lo tomaré en cuenta para la próxima lista o cumpleaños que sea partícipe.

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Egresado de la UAEH, amante de la ciencia ficción, cafeinómano empedernido y simpatizante indiscriminado del chocolate