La Champions League es espectáculo garantizado. Entre goles, jugadas y polémicas, la reina de las competencias de futbol nunca decepciona y la ronda de cuartos de final no fue la excepción. Lo que parecía una eliminatoria liquidada desde la ida terminó en cuatro partidos épicos donde, además, hubo un equipo que logró plantarle cara a las estadísticas.

La menos emocionante de las llaves fue el Bayern contra Sevilla, un encuentro que los alemanes sobrellevaron en casa tras haberle pegado de visita a los españoles dos a uno. El empate fue suficiente para la clasificación de los de Múnich, que jugaron a medio gas.
En Inglaterra la hazaña se quedó cerca, pero solo eso. El Manchester City se llevó un escandaloso 3-0 en su visita a la ciudad de The Beatles y el sueño de una remontada épica en casa de los blues duró solo unos instantes. Sin su goleador Mohamed Salah, los reds remontaron el marcador para dejar la papeleta con un aplastante 5-1. Liverpool sueña con volver a conquistar Europa.
¿Y qué pasó con el Barcelona? Nadie lo entiende al día de hoy. El mérito es de la Roma, que soltó a todas las bestias del Coliseo y logró una épica voltereta al marcador, tal como hicieren los culés hace un año. No obstante, los blaugranas eligieron el peor momento para mostrar su versión más floja y escasa de ideas. Los italianos no especularon; los catalanes sí. Tres goles y la historia quedó liquidada: hazaña histórica del equipo de la loba y tercer fracaso consecutivo del Barça en Europa.

Finalmente, el que quizá sea el encuentro más polémico de la temporada. Real Madrid se fue a dormir antes de tiempo y la Juventus, siguiendo el ejemplo de sus compatriotas romanos, sacó el colmillo en el Bernabéu. La historia se hubiese ido a tiempos extra de no ser por un penalti polémico pitado sobre la hora en favor de los merengues. Cristiano Ronaldo, amo y señor de la Champions y el golpeo desde los 11 pasos, sepultó las chances de los de Turín ante un Buffon que representaba la impotencia de millones de espectadores que no daban crédito de lo vivido. No. El peor de los finales para el mejor de los partidos.

Las emociones que nos regalaron los cuartos de final de la Copa de Campeones de Europa son solo la antesala de lo que se avecina. Independientemente de quién salga campeón, los aficionados ganamos una y otra vez.

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